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17 de Ene de 2022

Columnistas

La lucha por mejores tiempos

“No les deseo feliz año 2022, deseo que tengamos coraje para hacer lo que haya que hacer para combatir la corrupción”

Mañana, es día de los Santos Inocentes, en donde debemos tener cuidado de no ser víctimas de las bromas de algún amigo o farsante. Muchos aprovechan para hacer de las ironías una oportunidad para celebrar la amistad. Eso es sano y es propio de las relaciones honestas. Pero sucede que, en esta cultura nuestra, no es necesario esperar un día como mañana. Aquí hay gente, con rostros de circunspección y seriedad, burlándose de nosotros todos los días. Así, recurro a uno de mis escritos de años pasados para que tengamos cuidado.

Hace un tiempo, a varias personas les dibujé una delgada línea en una hoja en blanco. Por todo el centro de la hoja, horizontalmente; y procuré que la línea fuera tenue, sin presionarla en demasía. También procuré que los espacios arriba y abajo fueran del mismo tamaño, por lo menos hice el intento. En aquella hoja en blanco, de manera simulada, todo el espacio representa nuestro tiempo, este que vivimos. El conjunto de nuestros actos y nuestras decisiones. No se ven, pero allí están, acompañándonos y, cada acto que realizamos, a diario, va ocupando un espacio en la hoja.

Cuando hice la raya, les decía que la línea entre la honestidad y la hipocresía era bien delgada, eso en las relaciones humanas. Algo así como la línea entre el amor y el odio (el título y el sentido de una canción del pasado). Les sugerí que no se fiaran de lo que algunas personas eran capaces de decirles en sus caras, sin resquemor y con una sonrisa. Alabarlos sin mesura mientras en sus mentes sienten lo contrario. He visto mucho de eso a lo largo de mi vida y les advertí que se cuidaran de ello.

Algunos seres humanos, esos que andan a diario en busca de reconocimientos por adulación; acaparar espacios y ganar aplausos, son muy expertos en estos comportamientos. Han afinado su manejo y conducta social con esos objetivos en mente; alcanzar metas superiores en empresas o instituciones mediante un acto superficial y vacío de una presumida moralidad y honradez. Buscan afanosamente la oportunidad de reconocimiento, y con eso, en esencia, sus actos hacia los demás son artificiales; ejecutados únicamente para llegar a ese fin.

La integridad es de seres que saben muy bien quiénes son. No pretenden engañar a ninguna persona para ganarle la partida. Por si no lo saben, esas partidas se pierden a la larga. Hay gente que habla y habla todos los días sobre muchos temas de los cuales sabe absolutamente nada. Ha aprendido, con increíble éxito, en su acto birlibirloque, a convencer a otras personas de que sabe de lo que opina. Siempre tiene una respuesta a todo y si no la sabe, la inventa. La línea poco puede separar a los embusteros de los verdaderos expertos de una disciplina.

Como comunicador e investigador me preocupo con mucho celo de que las informaciones transmitidas sean fieles a la situación que se vive; sin acomodar la verdad para disimular el rumbo de los acontecimientos. No soy partidario de establecer escenarios que no son ficticios, pero que tampoco son la realidad y transmitirlas a los grupos de interés para calmar las inquietudes. Para mí, eso, sencillamente es desleal. Esa línea no se cruza, porque corres el riesgo de enredarte del otro lado y la verdad te retrate como lo que realmente eres.

La delgada línea también es buena para entender que hay poco espacio entre la honestidad y el descaro. Para los que creen que pueden engañar a todos, todo el tiempo, les dibujo esa línea como un aporte por el camino que les queda por delante. Dar la cara y reconocer la verdad sin encubrirse entre las distracciones de las celebraciones y las bromas de los inocentes.

En un nuevo año de retos políticos y socioculturales, lo importante es llevar una conducta de respeto frente al resto del conglomerado humano que nos da su confianza para que lo representemos con honestidad y para el bien de todos. Nada de bromas o argucias con el futuro y bienestar de las cosas de la nación. No les deseo feliz año 2022, deseo que tengamos coraje para hacer lo que haya que hacer para combatir la corrupción; para llenar lo que queda del espacio en blanco y nuestro tiempo de mejores momentos.

Comunicador social.

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