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23 de May de 2022

Columnistas

Cuando sea grande quiero ser como Enrique Jaramillo Levi

“El profesor Jaramillo Levi ha publicado el artículo más importante jamás presentado en Panamá desde que enterraron al civilizador Belisario Porras, [...]”

Hasta el último artículo que le publicaron al intelectual Enrique Jaramillo Levi en La Estrella de Panamá, hace un par de semanas, me caía más mal que un té de balzamino en la madrugada, no sé si, porque, cuando me lo presentaron hace más de 40 años, sentí la impresión de que él quería ser el calco perfecto del escritor argentino Julio Cortázar o por mi malicia heredada de cuando los intelectuales afirmaban que “indio, paloma y gato animal ingrato”.

Bueno, ahora, para mí, en estos momentos del 2022, en que el mundo se tambalea muy feo, lo importante no es que este destacado escritor nuestro haya publicado 50 libros y que yo no haya podido entender el propósito de ninguno de ellos; sin embargo, con su formidable y desaparecida revista Maga me conformo.

El profesor Jaramillo Levi ha publicado el artículo más importante jamás presentado en Panamá desde que enterraron al civilizador Belisario Porras, pues les ha dicho imbéciles a los del grupito de panameños que se proclaman intelectuales, habiendo acostumbrado a la gente de a pie a tragarse crudas todas las mentiras ñangaras y de los sistemas totalitaristas de izquierda.

Miren, percibo que el profesor Jaramillo Levi podría ser, sin lugar a duda, un nuevo caudillo en nuestro país, que, al mostrarse al lado del valeroso pueblo de Ucrania, quedará con gran parte de la herencia motivadora y libertaria al quedar todas las fichas de Putin en Latinoamérica junto con sus mamertos completamente desnudos, con una mano atrás y la otra delante, sencillamente porque ya no le valdrá a Ortega ser como Putin, tampoco a Canel ni al propio Maduro. Rusia será otra nuevamente, pero en democracia.

Palabras más, palabras menos, al terminar la guerra de Putin, además de acabarse las amenazas, Ucrania se recuperará con más facilidad que el Gobierno invasor, quien, quizás por el desgarrador aislamiento provocado por un solo tipo, rectifique.

A los chinos se les han puesto los ojos redondos, asombrados, como todo en el mundo, por las consecuencias que cambiarán la correlación política mundial. Seguro que el PPC de China no tocará a Taiwán ni con un granito de arroz fututeao, porque le podría pasar la misma tragedia de la pelea del perro chico con el perro grande.

Economista, escritor costumbrista.