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23 de May de 2022

Columnistas

Reflexiones sumarias: cuatro personajes célebres de la historia

“Pienso en figuras como Martin Luther King, Nelson Mandela, Václav Havel y Lech Walesa, [...]. Y en el momento actual sobresalen la valentía indiscutible y el patriotismo del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski [...]”

Por más que sus nombres a menudo se pierdan en la niebla de tanta miseria humana que agobia al mundo desde posiciones egoístas y utilitarias, hay grandes figuras del Siglo XX que destacaron por su liderazgo político y humano, su altruismo, su espíritu de sacrificio, y una lucha constante contra la opresión. Pienso en figuras como Martin Luther King, Nelson Mandela, Václav Havel y Lech Walesa, entre otros. Y en el momento actual sobresalen la valentía indiscutible y el patriotismo del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski (1978), abogado y actor, frente a la sangrienta invasión rusa, alentada por los impulsos despóticos de quien las Naciones Unidas ya ha denominado “criminal de guerra”: el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin.

Martin Luther King (1929 - asesinado el 4 de abril de 1968), pastor de la Iglesia bautista y gran luchador en favor de los derechos de los negros en los Estados Unidos, recibió en 1964 el Premio Nobel de la Paz. Un líder de masas valiente, terco, consecuente con su filosofía pacifista, hizo del humanismo no solo un estilo de vida que habría de costarle la suya, sino un ejemplo a seguir en su país y en el mundo. Numerosas frases suyas lo han sobrevivido; pongo como ejemplos tres. La más famosa: “Tengo un sueño: que mis cuatro hijos pequeños un día vivirán en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel, sino por la naturaleza de su carácter”. También esta: “Lo preocupante no es la perversidad de los malvados, sino la indiferencia de los buenos”; asimismo cabe citar: “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez consciente.”

Por otra parte, admiro y respeto fervorosamente a Nelson Mandela (1918- 2003), un líder irrepetible que supo traer la paz, la tolerancia, el perdón y el orden a su atribulado país en tiempos en que el apartheid privaba en Sudáfrica en perjuicio de la mayoritaria población negra. Teniendo razones de peso para dar rienda suelta al odio que su prisión de más de dos décadas hubiera podido generar en su ser (fue liberado en 1990), este abogado, marxista y luego líder político de amplia visión, logró reconciliar a su pueblo, tras ser electo en 1994 (su Gobierno terminó en 1999) como primer presidente negro escogido por sufragio universal.

Se convirtió en uno de los pocos mandatarios del mundo que abjuraron de la corrupción y el abuso del poder imperante en su país, ganándose de paso el cariño y apoyo de toda la población, y del mundo. Mereció el Premio Nobel de la Paz en 1993, siete años antes de acceder al poder. Entre las numerosas y muy merecidas distinciones que recibió se cuentan 50 doctorados honoris causa de diversas universidades del mundo. “Madiba”, le decía cariñosamente su pueblo. Mandela es, sin duda, hoy más que nunca, un ejemplo digno de imitar.

Admiro a Václav Havel, nacido en Praga en 1936 en la antigua Checoslovaquia; muere en 2011. Dramaturgo, ensayista, poeta y político, se convirtió en el último presidente de Checoslovaquia (1989-1992) y fue el primero en liderar la nueva República Checa (1993-2003). Después de la famosa Primavera de Praga (1968), adquirió notoriedad internacional por su liderazgo a favor de los derechos humanos durante el régimen comunista en la antigua Checoslovaquia, como uno de los principales líderes disidentes pacifistas de la llamada Revolución de Terciopelo en 1989. En varias ocasiones fue hecho prisionero, el periodo más largo fue entre 1979 y 1984. Siendo presidente la primera vez, se opuso fallidamente a la división en dos países: República Checa y República Eslovaca.

Ha merecido importantes premios y reconocimientos nacionales e internacionales, uno de los más notorios: el Premio Gandhi de la Paz, en 2003. Su lema ha sido: “La verdad y el amor deben prevalecer por sobre las mentiras y el odio”. La lucha de este hombre por la dignidad del ser humano y por la defensa de sus libertades, tanto desde la disidencia civil, como desde la Presidencia de su país y desde la literatura –obras de teatro, ensayos, poemas- es admirable desde cualquier punto de vista.

Finalmente, Lech Walesa (Popowo, Polonia, 1943), hoy tiene 79 años de edad. Electricista de profesión, fue un líder sindicalista singular, defensor de los derechos humanos, luchador incansable contra el régimen comunista de su país que no pudo quebrantarlo; finalmente se convirtió en un carismático político que llegó a ser elegido presidente (1990-1995): cofundador de Solidaridad, primer sindicato independiente del bloque soviético, entidad que llegó a tener una membresía de más de diez millones de personas, hasta la fecha un récord mundial. Obtuvo, en 1983, el Premio Nobel de la Paz, pero, por temor a no poder volver a su país, no pudo recoger personalmente el premio (lo hizo su esposa), y el importe lo donó a Solidaridad, cuya dirigencia estaba temporalmente asilada en Bruselas. Durante su Gobierno, Polonia se convirtió en un país democrático independiente, próspero y de libre mercado fuera del nefasto control soviético al que anhela volver hoy el dictador Putin.

Cuentista, poeta, ensayista, promotor cultural.