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20 de May de 2022

Columnistas

Nuestro país, nuestra salud

“[...] las ciudades son responsables por alrededor del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo [...], nuestras autoridades municipales no están cumpliendo con su parte para enfrentar los desafíos y oportunidades para la reducción de emisiones”

La semana pasada se celebró el Día Mundial de la Salud, poniendo en marcha oficialmente la campaña "Nuestro planeta, nuestra salud", destinada a instar a los Gobiernos y a la ciudadanía a que cuenten las medidas que están adoptando para proteger el planeta y su salud y para dar prioridad a las sociedades del bienestar.

De entrada, para la celebración del Día Mundial, la OMS subraya que, cada año, se producen más de 13 millones de defunciones debidas a causas ambientales evitables, sin ir más lejos, a la crisis climática, que es la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad, y nos hace tres preguntas: ¿somos capaces de imaginar un mundo donde el aire, el agua y los alimentos saludables estén al alcance de todos?, ¿un mundo donde las economías se centren en la salud y el bienestar?, ¿aquel donde las ciudades sean habitables y las personas controlen su salud y la del planeta?

En ese contexto, me pareció obligatorio apropiarme del lema y reflexionar como ciudadano sobre las preguntas vitales que nos hace la OMS para el planeta. Para ello, me referiré en el resto de esta glosa, a tres referentes obligados sobre el tema. Al fin y al cabo, lo que hagamos aquí en nuestro terruño, y cada uno en sus respectivos países, determinará el futuro de nuestro planeta.

Para comenzar, recordemos que hace cerca de cinco años el Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, CCND, formuló el Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado “Panamá 2030”. Dicho plan propone, porque está vigente, políticas, estrategias e intervenciones para garantizar en dos ejes estratégicos la “buena vida para todos” y la “sostenibilidad ambiental”, que el desarrollo mejore de manera activa y explicita las condiciones ambientales y sociales que dan origen y exponen a las poblaciones a la enfermedad.

El CCND no ha desaparecido, sigue activo y tiene su Plan de Trabajo 2022, el cual "persigue alcanzar el fortalecimiento institucional y posicionamiento ante la sociedad, para continuar impulsando la participación multisectorial para la construcción de un proyecto país, con metas trascendentales que serán de gran valor, tanto para este espacio de diálogo, como para la sociedad panameña”. Lamentablemente, no encontré referencia al estado del PEN2030, sospecho que, como es costumbre en nuestro terruño, al cambiar el Gobierno, el documento fue archivado.

La buena noticia es que las nuevas autoridades formularon su propio Plan Estratégico, el Plan de Gobierno 2019-2024, el cual está alineado con el Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado “Panamá 2030” para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Visión de Largo Plazo 20/50 para construir el Panamá que queremos y no dejar a nadie atrás.

Este documento también se refiere al asunto del ambiente, reconociendo de entrada que, nuestra biodiversidad se enfrenta a impactos negativos como consecuencia del desarrollo urbano, industrial y energético, cuando se realiza de manera no sostenible. Para abordar esta realidad propone un conjunto de estrategias e intervenciones que detengan la degradación de nuestros ecosistemas, protegiéndonos del impacto en el aumento de la Huella Ecológica y la caída constante de la Biocapacidad. Lamentablemente, se nos vino la pandemia de COVID-19 y muchas de estas intervenciones quedaron en pausa, pero ya es la hora de que las retomemos con el optimismo y entusiasmo que se requiere.

Como si lo anterior fuera poco, la ciudadanía convocada a participar en el Pacto del Bicentenario Cerrando Brechas, elaboró 16 acuerdos para abordar los siguientes temas principales que afectan el medio ambiente: deforestación, limpieza de aguas, desechos y conservación. El objetivo común al que apuntan los acuerdos de esta comisión es aumentar los niveles de conciencia y compromiso de la ciudadanía, la coordinación de las instituciones responsables, la adecuación de los marcos legales y mayores recursos para el cuidado del patrimonio forestal del país. Ninguno de los acuerdos fue priorizado entre los primeras 40 acciones que anunció recientemente el Ejecutivo, pero la importancia obliga a su consideración en el segundo conjunto de intervenciones.

Ya casi para terminar, le dedico un párrafo a nuestra ciudad capital, pues, como señala el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), las ciudades son responsables por alrededor del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo y, en mi opinión, nuestras autoridades municipales no están cumpliendo con su parte para enfrentar los desafíos y oportunidades para la reducción de emisiones. Por ejemplo, trabajar hacia objetivos como: energía 100 % renovable, transporte sin emisiones de carbono, descarbonización de la construcción y mejora de la gestión de residuos.

Al final, subrayo, como siempre, que, en nuestro país abundan la bibliografía, acuerdos y concertaciones, lo que nos ha faltado es voluntad, por lo que nos corresponde a los ciudadanos conocer en detalle los documentos a los que me he referido, a fin de acompañar su desarrollo y vigilar con fundamento que las estrategias y objetivos allí propuestos sean la guía para el quehacer de los actuales gobernantes en el tiempo que resta de su administración, y en la agenda de los que vengan.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).