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02 de Jul de 2022

Columnistas

Incongruencias

Haciendo un paréntesis dentro de nuestros avatares diarios hoy, me permito como ciudadano panameño hacer un repaso de lo que hace noticia hoy día.

Haciendo un paréntesis dentro de nuestros avatares diarios hoy, me permito como ciudadano panameño hacer un repaso de lo que hace noticia hoy día.

En primera instancia deseo referirme a lo que podría generar una crisis de salud pública en la institución denominada Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario, antes llamada Dirección Metropolitana de Aseo, la misma que se encontraba adscrita al Ministerio de Salud y, que mantenía precisamente una junta directiva a la que nuestro director general tenia que rendir informes pormenorizados de todos los gastos de funcionamiento e inversiones a la titular de Salud de ese entonces.

Crisis claro que, si estuvimos ese problema sobre todo en el área de Juan Díaz que antes de su segregación era un corregimiento muy extenso y también en el distrito de San Miguelito dado sus áreas accidentadas, las calles angostas, la planificación urbanística desordenada y la mala disposición de los desechos orgánicos y chatarras hacían que nuestras unidades estuvieran doble esfuerzo.

Muy responsablemente debería interpretar, el problema actual de la Autoridad de Aseo a dos situaciones, la primera la falta de liderazgo u/o experiencia del actual administrador que si fuera por alguna de esas dos razones debería ser reemplazado inmediatamente por técnicos sanitarios de gran experiencia con que cuenta la entidad que han permanecido años cargando improvisaciones como la del mencionado funcionario,

La otra podría ser que me parece sospechoso, que hace algunas semanas atrás los concejales del distrito capital alzaron su voz de protesta mancomunadamente con el alcalde Fábrega de que los gobiernos locales se encarguen de esa tarea, a lo que si fuera cierto responsabilizaremos al Gobierno Central de esa absurda decisión puesto que ellos piensan es en el aspecto político y de la frase muy famosa del “que hay para  mí”, en busca de beneficios personales.

Aprovechando este espacio quiero de igual forma señalar mi preocupación por una institución noble como lo es la Lotería Nacional de Beneficencia, que el 5 de diciembre de 1914 bajo la expedición de la Ley 25, el Estado asume su administración bajo las gestiones del entonces visionario presidente, el Dr. Belisario Porras, a lo que se propuso que su producto líquido se dividiría entre los organismos de beneficencia, colegios y hospitales, pero que a la fecha gracias a su rotundo éxito en los nuevos planes como el “Sorteo de Oro”, que fue instaurado bajo un riguroso estudio de mercado de manos de la Universidad Tecnológica de Panamá y con muchos desvelos de los que trabajamos en la aceptación del nuevo producto de pago en sus consumidores, ya que el que compra chances y billetes piensa solo en fechas más no así del 00 ó del 32 al 99, se les buscó alternativa con letras y valores agregados.

Con mucho pesar veo los diferentes medios de comunicación el desgaste de la actual administración sacudida de escándalos, que flaco o poco favor le hacen a una institución noble y digna que fue creada precisamente, para servir no para ser servida como está ocurriendo en la actualidad.

Ex Asesor de la Dirección Metropolitana de Aseo, LNB y Comunicador Social