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29 de Jun de 2022

Columnistas

Organización popular para justicia social

La disposición de la riqueza de la sociedad debe caminar a la atención de las necesidades de la población que padece el flagelo de la pobreza, iniciando con salud, educación y agua potable para todos los ciudadanos

La justicia social se basa en la igualdad de oportunidades y en los derechos humanos, más allá del concepto tradicional de justicia legal. Está basada en la equidad y es imprescindible para que cada persona pueda desarrollar su máximo potencial y para una sociedad en paz.

La importancia de la consecución de justicia social cobra cada vez más relevancia, ante la creciente desigualdad y exclusión que constituyen una amenaza para la cohesión social, el crecimiento económico y el progreso humano. En el marco del centenario de la OIT (2019), se planteó que la búsqueda de justicia social, que ofrece a cada hombre y a cada mujer en el trabajo la posibilidad de reivindicar libremente y en igualdad de oportunidades su justa participación en las riquezas que han contribuido a crear tiene hoy tanta fuerza como cuando la OIT fue creada en 1919. Ello significa, que en el marco del capitalismo la concentración de la riqueza en pocas manos tiende a pauperizar las condiciones de vida del pueblo humilde y trabajador.

Cientistas sociales, plantean la justicia social como uno de los caminos hacia la equidad; es decir, repartición más justa de las riquezas de una sociedad, dando a cada quien lo que merece y necesita, de modo de construir una sociedad menos desigual. Para ello es necesaria la inversión de los recursos en el fomento del desarrollo de los sectores marginados, acabar con la mala distribución de la riqueza.

En Panamá, para el pueblo humilde y trabajador, la realidad concreta evidencia la inequidad: desempleo e informalidad; precios altos de la canasta básica de alimentos y otros bienes necesarios; bajos salarios y pensiones (pérdida de poder de compra); exorbitante endeudamiento, pero no por la atención de las necesidades insatisfecha de la población; una economía que crece, pero distribuida inequitativamente (concentración del ingreso y la riqueza, tendencia descendente de la participación de los sueldos y salarios en el PIB). Es decir, hay crecimiento con pobreza, exclusión, discriminación, pauperización de los niveles de vida del pueblo humilde y trabajador. Lo justo es que los salarios deban crecer más porque es de justicia social, en la medida que son los trabajadores los que generan la riqueza de la nación.

Según voceros gubernamentales y empresariales la economía se recupera, el PIB crecerá a tasa de 6.5% según el Banco Mundial, siendo así no hay motivos para negar aumentos de salarios. Es más, hasta por razones de eficiencia económica el aumento del salario es necesario, para aumentar el consumo de las familias e incentivar la creación de nuevos empleos, y es de justicia social para reducir los niveles de pobreza y desigualdad.

Conusi, considera que, si queremos vivir humanamente, no tenemos más alternativa que combatir la excluyente política económica neoliberal, los recursos públicos no pueden seguir siendo utilizados para pagar servicio de la deuda, transferencias a las empresas, gastos suntuarios y corrupción.

La disposición de la riqueza debe caminar a la atención de las necesidades sociales de la población que padece el flagelo de la pobreza; debe resolver las carencias en educación, salud, acceso al agua potable; promover al pequeño productor; atender las necesidades de las áreas rurales y comarcales; promover la cultura y el deporte; impulsar el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Enfrentar la inequidad y exclusión social, requiere de políticas públicas efectivas para que el crecimiento en las cifras de la producción nacional implique también una incidencia positiva en los aspectos sociales.

Tener claro que desde el poder económico y sus gobiernos y partidos políticos y seudo independientes, nada nos será dado. Urge que los sectores populares se organicen en todos los espacios del que hacer social, construir organización desde el territorio.

En el marco de la construcción de una sociedad con justicia y equidad, en la búsqueda de justicia y democracia real basada en la perspectiva de derechos, debemos organizarnos, levantar una agenda que contemple la definición del proyecto nacional, social, político, cultural, educativo, ambiental y económico. Es incursionar en una reflexión capaz de poner en evidencia la acumulación y gestión del poder popular. Una tarea que encierra debates de tipo ideológico-político, científico y académico, de comunicación y de elaboración de estrategias de construcción de la sociedad.

Debemos unirnos en un solo frente de lucha, ayudar a levantar su propia alternativa electoral y cambiar el orden injusto mediante una Asamblea Constituyente Originaria con plenos poderes.

Secretario general de Conusi-Frenadeso