14 de Ago de 2022

Columnistas

Más sobre el covid y su prevención con alimentos saludables

A menudo escuchamos que el covid-19 es más peligroso para las personas mayores. Y los datos lo respaldan. Pero los datos también dicen que tener múltiples enfermedades crónicas resulta más peligroso que ser una persona mayor.

A menudo escuchamos que el covid-19 es más peligroso para las personas mayores. Y los datos lo respaldan. Pero los datos también dicen que tener múltiples enfermedades crónicas resulta más peligroso que ser una persona mayor. Por ejemplo, una persona de 70 años que por lo demás goza de buena salud podría ser más resistente a la hora de combatir infecciones que una persona de 30 años que tiene diabetes o hipertensión.

No se puede hacer mucho con la edad, pero se puede envejecer saludablemente. De repente, los ancianos por ahí, ya no son una población tan lejana. Tengo 63 años pero me siento como cuando tenía 40 años. Todavía camino y hago flexiones todos los días, juego golf y practico yoga tres veces por semana. Me siento bien y no tomo ningún medicamento. Y si una persona, aunque tenga 60 años, ha estado comiendo una dieta verdaderamente saludable, tomado sol todos los días, dormido lo suficiente, hecho ejercicio, tenido relaciones familiares amorosas, mantenido un trabajo significativo, y está viviendo una vida plena, equilibrada y sana, su sistema inmunológico estará saludable.

No deberíamos dejar que la edad tenga más poder del que merece. El problema real es quién es la persona biológicamente. Muchos hemos defendido la dieta y estilo de vida saludables durante décadas. La verdad es que estamos en los 60, pero nos sentimos muy bien. Y tenemos una resistencia a las infecciones graves que la población general no tiene. Si has estado viviendo saludablemente, ahora es el momento de que valga la pena.

Y diría que si no has vivido de manera saludable, ahora es el momento de cambiar porque hay mucho en juego. Hemos visto la sorprendente rapidez con que cambia el cuerpo. En cuestión de semanas, la obesidad comienza a desaparecer. Y las arterias se relajan, la presión arterial alta baja, la viscosidad de la sangre disminuye, las articulaciones dejan de doler y los intestinos funcionan mejor. El cuerpo solo está esperando que dejemos de abusar de él y comencemos a darle el combustible con el que realmente debe funcionar. Y cuando eso sucede, es asombroso y emocionante lo rápido que se mejora la salud, incluso por personas que están en el extremo de la obesidad y la morbilidad. Nunca es demasiado tarde. Cuando hablamos de darle al cuerpo lo que necesita, los nutrientes son los que crean una fuerte barrera contra los patógenos, que ayudan a crear un sistema inmunológico fuerte, para protegernos contra los virus, incluido el covid -19. La deficiencia de zinc es común hoy en día. Sabemos que las buenas fuentes alimenticias de zinc incluyen nueces y semillas como calabaza y sésamo, frijoles, lentejas y otras legumbres. Hay varios estudios que demuestran que el zinc inhibe las enzimas que permiten que el virus covid se adhiera a nuestros tejidos. El zinc además aumenta la capacidad de nuestros linfocitos para producir anticuerpos. Pero ojo, el zinc puede reducir los niveles de cobre, con lo cual siempre es recomendable tomar un miligramo de cobre por cada 15 miligramos de zinc.

Igual sucede con la vitamina D, que según algunas estimaciones, casi la mitad de la población occidental tiene deficiencia de vitamina D (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK532266/). Y la historia con millones de defunciones y contagiados de covid refleja claramente que la vitamina D, al igual que el zinc, están involucrados en nuestra función inmunológica. Necesitamos niveles suficientes de ambos para tener membranas sanas.

La vitamina D solía no ser un problema porque pasábamos todo el día al sol trabajando en el jardín o jugando deportes. Solíamos ser gente del aire libre. Habría mucho sol cayendo sobre nuestra piel, por lo que generábamos una gran cantidad de nuestra propia vitamina D. Pero la deficiencia de vitamina D comenzó a ser un problema hace 30 años con la llegada de las computadoras. Ahora todos vivimos adentro y todos somos solofóbicos o heliofóbicos, y no queremos ese sol en nuestra piel. Así que pasamos todo el día adentro. Y sí, se reduce el riesgo de cáncer de piel y fotoenvejecimiento, pero mientras tanto, no hay mucha luz solar, ni mucha luz ultravioleta que caiga sobre nuestra piel. Y la deficiencia de vitamina D es rampante.

Si quieres membranas realmente saludables, lo último que quieres es una deficiencia de vitamina D. Lo recomendable es 5 mil unidades internacionales de vitamina D todos los días. Es una lástima que se necesite cualquiera de estos suplementos. Pero esa es la vida que hemos creado para nosotros y tenemos que tomar algunas medidas extraordinarias para equilibrar los desequilibrios que hemos creado en nuestra dieta y nuestro estilo de vida.

Empresario, consultor de nutrición y asesor en salud pública