25 de Sep de 2022

Columnistas

El descontento social, un volcán en erupción

Me atrevería a decir que después de tantos años el pueblo panameño está despertando y entendiendo que es momento de hacer la lucha para garantizar que la clase oligarca y los gobernantes de este país no sigan aprovechándose de los recursos de la clase popular, pues es a costilla de nosotros que ellos quieren mantener su 'statu quo' y no temen pasar por encima de quien sea, incluso de las leyes que ellos también están llamados a cumplir.

Me atrevería a decir que después de tantos años el pueblo panameño está despertando y entendiendo que es momento de hacer la lucha para garantizar que la clase oligarca y los gobernantes de este país no sigan aprovechándose de los recursos de la clase popular, pues es a costilla de nosotros que ellos quieren mantener su 'statu quo' y no temen pasar por encima de quien sea, incluso de las leyes que ellos también están llamados a cumplir.

Todos ahora señalan y responsabilizan a los docentes de la afectación que ocasionan estas protestas a los estudiantes, al relevo generacional. Sin embargo, nadie ha salido a decir que la situación actual que viene de arrastre, no es más que el producto de esa clase gobernante que han dejado a la deriva el sistema educativo panameño en tantos años. Realmente, tímidos han sido los esfuerzos por garantizar escuelas con aulas dignas, alimentación, transporte y todo lo que incluye el bienestar de nuestros estudiantes.

Es más fácil acusar a los sectores populares (docentes, gremios sindicales, asociaciones estudiantiles, grupos originarios y población en general) de terrorismo, vandalismo y violación de Derechos Humanos, ante el estallido social. Pero, mientras el pueblo se mantuvo manso, aguantando todas las formas de irrespeto y burla por parte de la clase gobernante, todo era felicidad.

Ahora, el enardecimiento del pueblo, como se ha visto en diferentes puntos del país, para esta clase empresarial gobernante, constituye la causal de todos los males: desempleo, inseguridad, hambre, mal estado de la infraestructura de los centros educativos y de salud, entre otros. Menos reconocer que su postura capitalista radical los ha llevado a usar el Estado como plataforma de negocios y negociados entre clanes familiares que vienen a constituir el verdadero germen del abandono del Estado social.

La arrogancia y la prepotencia de nuestros gobernantes es tan infinita que son capaces de crear más desempleo y agravar la situación del pueblo panameño, sacando de su planilla alrededor de 27,000 mil servidores públicos. Seguramente con intenciones de también achacar la culpa a quienes hoy son los que han tenido la valentía de enfrentarse a un sistema militarizado disfrazado de fuerza pública (Policía Nacional), que ha demostrado su eficacia para reprimir al pueblo panameño que paga su salario, pero inermes para garantizar la seguridad social y controlar la criminalidad.

Dicha medida de austeridad, es otra burla a la clase popular –pues no es recomendable sacar botellas de la planilla estatal, toda vez que son garantía de votos en las próximas elecciones– pues el eslabón debe romperse por su parte más débil. Jamás permitirán que se les reduzca su salario y beneficios por culpa de un pueblo manso y 'menso' que ha sido adoctrinado, pero que con sus acciones ha demostrado que puede quitarse las vendas de los ojos.

En suma, debo decirle al nada honorable señor presidente Laurentino “Nito” Cortizo, que no hay más terroristas y violadores de Derechos Humanos que quienes han gobernado y gobiernan este país. Es una lástima, pero no ha hecho más que decepcionar a su pueblo, su discurso le quedó grande y lo único que ha venido a confirmar es su postura dictatorial al ordenar a su fuerza pública reprimir a un pueblo que solo pide un poco de dignidad y respeto.

Licenciada en Investigación Criminal