26 de Nov de 2022

Columnistas

Guerra Rusia-Ucrania y enseñanzas

Históricamente, según investigadores, el ser humano, desde su aparición hacen millones de años en la Tierra, sólo ha vivido doscientos veinticinco años sin guerra.

Históricamente, según investigadores, el ser humano, desde su aparición hacen millones de años en la Tierra, sólo ha vivido doscientos veinticinco años sin guerra. Comprobado está, seguramente bien explicado por la física cuántica, que existen dos leyes que determinan el comportamiento de lo material-corporal: anabólica y catabólica; la primera para construir y la segunda para destruir. Son dos fuerzas que de contradictorias pasan a ser antagónicas cuando una de las fuerzas en conflicto se propone destruir a la otra; donde dominan los instintos animales y no el razonar humano. Toda guerra es producto de la estupidez humana. Bien sentenciaba Albert Einstein, sabio físico nuclear: “Existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana; de lo primero no estoy seguro”.

Invito a que leas una de las tantas obras literarias, quizás la mejor escrita por Sun-Tzu “El Arte de la Guerra”; donde sostiene que una guerra es y debe ser inteligente para no ocasionar muertes humanas.

Muchos, en Panamá. Ignoramos las extensas causas que originaron, con su efecto de crueldad y destrozos, la actual más divulgada guerra Rusia-Ucrania; e igualmente ignoramos mayores daños de otras que se escenifican actualmente en África y el Medio Oriente; los cuales superan a los de la guerra Rusia-Ucrania. Solo nos llegan informes de uno de los contendientes: lo que disminuye una buena credibilidad para emitir un buen juicio que soslaye una ley que sentencia así: “Quien, en un pleito, escucha solo a una de las partes, no tiene argumentos para juzgar a ninguna”.

Actualmente, se ejecuta, con bajo perfil unido a la confrontación material, una guerra mediática liderizada por el contrincante occidental. ¿Por qué creer todo lo que informan, hasta con diatribas llenas de estigmatizaciones; lo cual lesiona la credibilidad de la información? Jamás aplaudiremos una guerra y sí la paz, producto de seres civilizados. Pareciera que solo existe una sola y única verdad en manos de uno de los adversarios.

Poseemos una interrogante basada en historia de las guerras:¿ Por qué en Europa, irónicamente con valiosas aportaciones a la ciencia y la cultura, se han ejecutado comparativamente a nivel mundial la mayoría de las guerras con destrucción masiva, desde antes del imperio romano? Dejo para tu investigación las guerras inducidas a competir entre varias potencias europeas(España, Portugal, Francia, Inglaterra, Bélgica e Italia) con el propósito para desolar América, África y Oriente. Desde entonces, estas potencias pro-imperiales, han creado, con apoyo de la ciencia y la técnica, instrumentos que inicialmente se creían para sostener la paz y no para guerras posteriores.

En esa competencia imperial guerrerista, a partir del siglo diecinueve, USA se ha ganado el campeonato en la ejecución de más guerras con destrucción masiva; todas alentadas para el apoyo de empresas económicas trasnacionales y con el falso espaldarazo de eslogan como “proteger la democracia y el mundo libre”. ¿Libre de quién? Solo recordar los millones de muertos en Vietnam, Corea e Irak, nos aterra; igual que las más de ochenta bases militares diseminadas en el mundo.

Debemos revisar las estrategias, para eliminar, así como el consumo de drogas, la presencia de guerras. La causa principal, en el caso de las drogas, está en su consumo y no en su producción. Ley de oferta y demanda: sin demanda no existe oferta; lo cual aconseja formación ciudadana para no consumo de drogas; lo que eliminará su producción. Algo semejante para evitar guerras: aprobar un acuerdo mundial para la eliminación y no producción de armas para destrucción masiva. ¿Por qué y para qué se arma un país, con uso de recurso millonario que deben servir para el progreso humano, con enorme armamento para destrucción masiva?

Gracias al poder de los actuales medios de comunicación masiva, que no existían en un tiempo no muy lejano, nos llegan informes de los acontecimientos e implicaciones en la guerra actual en Europa;con variado impacto que dificulta un buen juicio para evaluar; impulsándonos y desviando nuestra atención para mirar más hacia fuera que hacia adentro, cumpliendo un viejo aforismo que sentencia así” Debemos echar agua a nuestra casa cuando esté ardiendo la del vecino-

Cuando usted visita los grandes bolsones de pobreza que hay en Panamá y los compara con los exclusivos núcleos de riqueza, observando una diferencia abismal y vergonzosa unida a un desgobierno y la enorme e inmoral corrupción, involuntariamente concluye con la identificación y generación de una sociedad con una guerra encubierta; que más temprano que tarde se concretará en estallidos violentos; produciendo un efecto escapista de culpar a quienes se rebelan contra las injusticias y no a quienes la producen. Pregonamos de una democracia que no pasa a ser una caricatura, porque es una mentira que todos recibimos el respeto y el derecho a una vida digna. ¿Sabe usted cuántos habitantes mueren cada año por desnutrición y la falta de atención médica en Panamá? Y ¿Cuántos reciben una educación de alta calidad para ingresar, con justo estímulo, en el área laboral?

Sí, compatriotas, venimos sembrando vientos para cosechar tempestades.

¿Dónde identificamos las causas de nuestra guerra anunciada y cómo evitarla para que no mueran víctimas y pecadores?

Evitemos no tanto preocuparnos por la guerra motivada por apetitos geopolíticos económicos, pero que sí sufriremos sus efectos colaterales, entre Rusia – Ucrania y sostengamos, sin desviaciones, atendiendo la eliminación de nuestra guerra sublimada para evitar que llegue a ser abierta.

Educador