07 de Oct de 2022

Columnistas

Clientelismo, la sábana que arropa a los partidos políticos panameños

Quizás hayamos escuchado un sinnúmero de veces que los partidos políticos son parte fundamental de las democracias representativas, y aunque hay razones de peso para demostrarlo, en los últimos 15 años, los ciudadanos han dejado de confiar en ellos como administradores de la cosa pública e incluso como el canal predominante de articulación y representación de los intereses colectivos.

Quizás hayamos escuchado un sinnúmero de veces que los partidos políticos son parte fundamental de las democracias representativas, y aunque hay razones de peso para demostrarlo, en los últimos 15 años, los ciudadanos han dejado de confiar en ellos como administradores de la cosa pública e incluso como el canal predominante de articulación y representación de los intereses colectivos.

Ya sea por escándalos de corrupción, liderazgos cuestionados o porque al llegar al poder no cumplen con sus promesas, no gobiernan para las mayorías o sencillamente se olvidan de sus electores, la pérdida de confianza que tienen, los lleva a sacar el as bajo la manga llamado clientelismo. Y aunque no ahondaremos en ello en este escrito, veremos qué lleva a estas organizaciones políticas a esas prácticas.

La pérdida de confianza de los ciudadanos hacia los partidos políticos en Latinoamérica es un efecto dominó, es decir, la caída en cadena de estas organizaciones ocasionada por un acumulativo de situaciones que han sido incapaces de frenar. Ejemplo, la corrupción, la delincuencia, el desempleo, entre muchos otros factores que se comprometen a enfrentar, pero que al llegar al poder no resuelven.

Tal descontento se ve reflejado en los datos recabados por latinobarómetro, el estudio de opinión pública que se aplica anualmente a más de 600 millones de habitantes en 18 países de América Latina. Estos datos reflejan un aumento del 6% de ciudadanos que dejaron de confiar en sus organizaciones políticas en los últimos 5 años, es decir, pasó del 80% en 2015, al 86% de ciudadanos que dijeron no confiar en los partidos políticos en el año 2020.

Hablemos de Panamá, no es la excepción y su comportamiento en el número de ciudadanos que confían poco o nada en los partidos políticos, reflejó una variación al alza de 12% de ciudadanos que ya no confían en estas organizaciones de representación política.

Los resultados extraídos del informe de latinobarómetro, en el año 2015 demuestran que el 73% de los ciudadanos panameños dijo —confiar poco o nada— en los partidos políticos; en el año 2020 la cifra aumentó a un 85%.

Estos datos parecen no coincidir con el comportamiento que ha venido registrando el Tribunal Electoral de Panamá, que hasta el mes de septiembre del 2022, ha reportado que un 55% de ciudadanos mayores de edad, se han inscrito en partidos políticos, mientras que solo 45% prefiere mantenerse fuera de ellos. Esta cifra llaman la atención porque, pese al creciente nivel de desconfianza, desafección y desaprobación en aspectos de la representación, a través de los partidos, el comportamiento político de los panameños refleja niveles relativamente altos y estables.

La pregunta ahora es ¿Por qué ocurre esto?

Para comprender este comportamiento de los panameños, debemos revisar otros datos, extraídos de la encuesta del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales – CIEPS titulado “Panamá antes y después de la Pandemia”, en el cual un 76% de los panameños dijo no confiar en las organizaciones políticas, un tanto por debajo de los resultados obtenidos por latinobarómetro en el año 2020. Paradójicamente, cerca del 50% dijo que percibe a los partidos políticos con un nivel importante de influencia.

Desafortunadamente, este porcentaje de panameños ven en los partidos políticos una oportunidad para obtener algún beneficio personal, por eso se rinden a sus pies a la hora de ejercer su derecho al voto. Esto quedó evidenciado en los resultados de la encuesta de Desarrollo Humano de Panamá del año 2007-2008, que indagó sobre las principales razones de los ciudadanos para inscribirse en partidos políticos y donde el 50.2% dijo inscribirse para obtener un beneficio personal y un 30.5% dijo que lo hacía para tener un empleo. Lo que podría entenderse como una dinámica clientelista o de patronazgo en el 80.7% de los casos, es decir, que el clientelismo Político se ha convertido en la sábana que arropa a los partidos para evitar su decadencia o simplemente como decimos en buen panameño, para evitar el látigo del desprecio de los electores.

Periodista-Consultor Político