• 06/06/2009 02:00

6 de junio: Insurrección

Recrear el pasado es una de las tareas del historiador, tal y como señalaron interesantemente, Jorge Luis Cassani y A. J. Pérez Amuchást...

Recrear el pasado es una de las tareas del historiador, tal y como señalaron interesantemente, Jorge Luis Cassani y A. J. Pérez Amuchástegui, en la obra: Del Epos a la Historia Científica.

En efecto, el 6 de junio de 1966, contó con la participación popular en las calles, cuestionó acremente el caótico estado en que se encontraban las grandes mayorías y objetó fundamentalmente al gobierno oligárquico de Marco Aurelio Robles Méndez, que impulsaba en ese momento, los llamados ‘Tres en un Uno’ , o lo que se conocieron como los Tratados Robles-Johnson relacionados con el canal de Panamá.

La obra: Insurrección de Colón , de Rolando Sterling Arango, pretende recrear ese pretérito, altivo y honroso, expresado en las acciones valerosas de un pueblo que exigió aclaración frente a la muerte del estudiante colonense, Juan A. Navas Pájaro.

Con un buen manejo de fuentes, Sterling Arango restaura el contexto en que se movió ese importante acontecimiento histórico y sitúa a los actores principales en su lugar adecuado. Así, a nivel internacional las posiciones imperiales se afincaban, y a nivel interno las situaciones críticas, tanto en el campo como en las ciudades, daban cuenta de una crisis que hacia mella en el pueblo. En Colón, el jefe de la municipalidad era el periodista Mario Julio; el jefe del Departamento Nacional de Investigaciones (DENI) en Colón, era Carlos Rowe; el responsable de la Guardia Nacional en Colón, mayor Víctor Mata; y el ministro de Gobierno y Justicia, José Dominador Bazán.

La muerte de Navas, el 31 de mayo de ese año, y su aparición en el “Corredor de Colón” , produjo una conmoción popular, a tal punto que la comunidad en general, y el movimiento estudiantil de la época clamaron por justicia y por la identificación y posterior enjuiciamiento de los autores del hecho. Fueron señalados como responsables —por el pueblo— miembros del DENI de Colón.

El 6 de junio las fuerzas populares, encabezadas por el sector estudiantil, se apoderaron de las calles, produciéndose un sangriento enfrentamiento con la Guardia Nacional y el DENI, que dejó como saldo las muertes del estudiante abelista Carlos Mathews, la niña Damaris Gallardo y la joven Elvira Miranda.

Sterling Arango describe el momento así: “...Cada calle y cada callejón era una trinchera de combate. Todo vehículo, símbolo del régimen oligárquico, fue incendiado. Ardió el Municipio, la Gobernación, la Lotería, el Correo, Banco Nacional, Departamento de Extranjería, Oficina de Reforma Agraria y muchas otras dependencias. La imprenta del alcalde sufre los rigores de un asalto revolucionario, se decapitan las estatuas de los próceres. No hubo estudiante colonense, que en aquellos momentos no estuviese combatiendo. El muelle fiscal de Calle Sexta fue ocupado por los combatientes y un guardia es despojado de su arma automática de largo alcance. Las brigadas de soldados populares se dirigen, una vez más, al DENI. Colón estaba prendido y había humo por todas partes.. Entraron a la ciudad tropas de la capital al mando del entonces capitán Rubén Darío Paredes. Colón se convirtió, otra vez, en escenario de combates. En el cuartel habían decenas de estudiantes y obreros detenidos.. Desde la ciudad capital nos enteramos de las confrontaciones acaecidas allá. En las demás provincias se efectuaron actos de repudio a los crímenes perpetrados...”

Este movimiento de masas, inserto en la historia social nacional, debe ser recordado y valorado en su justa dimensión. Cuestionó y puso en crisis a la oligarquía panameña, tensó las fuerzas del movimiento popular, y evidenció los niveles de cohesión de la conciencia ciudadana que expresó su rechazo a la situación crítica en que se le mantenía.

-El autor es docente universitario.jorge0913@pa.inter.net

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