• 27/07/2013 02:00

Facultad de Admón. de Empresas y Contabilidad

En algún tiempo la visión de la Facultad de Administración de Empresas y Contabilidad fue de consolidar su liderazgo y excelencia académ...

En algún tiempo la visión de la Facultad de Administración de Empresas y Contabilidad fue de consolidar su liderazgo y excelencia académica, requerido por los sectores productivos y la sociedad; tal visión ha sido descarrilada en el detrimento de los que hoy conforman parte de esa Facultad. Claustro de las ciencias empresariales que, a pasar del tiempo, ha ido perdiendo cada vez más su matrícula en todo sus turnos, cuestión que preocupa muy poco a quienes hoy administran la Facultad.

La Facultad ha perdido su esencia y su motor de acción, por ende se encuentra atravesada por una parálisis institucional de sus actores, tan destructivos como irresponsables. Dicha Facultad se ha sumergido en concursos amañados, amiguismos y conflictos de influencias de poder que no se alejan de lo que hoy vive la Universidad en toda su estructura.

Como egresado de esta Facultad del delfín, la cual siempre defenderé desde adentro o fuera, no debemos jamás permitir que sea fusionada con ninguna otra facultad, y mucho menos que cierren los turnos académicos.

La dejadez que sufre hoy la Facultad de Empresas y Contabilidad es parte de la Universidad, que hoy se encuentra debilitada por fuera, pero también por dentro, esta universidad que enfrenta un presente pasivo, lento, aparentemente inerte, autodestructivo, lo contrario justamente a lo que está llamada a ser. La Universidad se sigue comportando como una dependencia paraestatal, burocratizada y fragmentada, dependiente de caciques, sometida al atropello, por aquellos que prefieren darle la espalda a las ideas en lugar de examinarlas, criticarlas o enfrentarlas.

Está secuestrada por quienes la utilizan para aumentar su riqueza en lugar de permitirle producir egresados capaces de producir riqueza y modernizar nuestro país; por quienes insisten en inculcar la equivocada concepción de que ser universitario es algo que concede solo derechos y no deberes; por lo que se entregan de cuerpo y alma a anteproyectos antidemocráticos para reproducir sistemas verticales y autoritarios.

Sí, la Universidad de Panamá seguirá en manos de estos impostores que se han apoderado de lo que está llamado a ser el templo del saber y que han renunciado a tener una universidad bien equipada, con aulas y laboratorios apropiados, bibliotecas, tecnología de punta, con profesores bien preparados y bien remunerados.

Necesitamos una universidad con un nivel académico de altura y verdaderamente independiente del gobierno de turno, con mecanismos reales de participación efectiva de sus integrantes en todos los órganos de gobierno universitario. Quienes han secuestrado la Universidad y han logrado que muchos profesores y estudiantes claudiquen, intelectual y moralmente, con la excusa del ‘miedo responsable’, podrán sentirse triunfadores.

Víctimas de su parodia, creen que han vencido. Olvidan que: ‘Podrán vencer, pero no convencer’.

*ESTUDIANTE EGRESADO DE LA UP.

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