Al papa voy

  • 19/04/2026 00:00

El mundo sigue por decirlo de alguna forma, convulsionado. Para muchos que viven en esa nube, desde donde miran hacia abajo dicen “mientras no me toque a mí, no me meto”, pero otros, la están pasando, por decirlo de alguna manera, difícil. El desempleo ha retomado su posición en las encuestas, de ser la principal preocupación de una mayoría que se mantenía un tanto silente.

Lo que en los Estados Unidos de América inició como una “cruzada” para luchar en contra de los derechos de personas diferentes o en una lucha contra el “comunismo” (como se nota que no han vivido en países con ese tipo de régimen), hoy se ha convertido en una agresión contra varios países del mundo.

No importa si estos países son de izquierda o de derecha, lo importante pareciera ser, alimentar las mentes de una base de personas que, hasta cierto punto “compraron” esos pronunciamientos que iban a volver a tener una gran nación. La convertirían grande de nuevo. Desde mi balcón se equivocaron y eligieron a un ilusionista, que no ha podido cumplir una sola de sus promesas.

Prometió acabar en 24 horas una guerra que, al inició se pensó que se acabaría en menos de una semana y lleva ya mas de 4 años. Clama haber suspendido 8 o 10 guerras y que por eso se le debía dar el premio que ha reconocido a grandes luchadores por la paz mundial. Cuando no se lo dieron, se quejó y “lloraba” cual bebé. Y todas las guerras que supuestamente había acabado, siguen ahí, algunas hasta con peor intensidad que cuando supuestamente las había acabado.

Insultó a sus vecinos directos, clamó querer comprar o recuperar tierras que nunca han sido de esa gran nación que lo eligió y con esta posición consiguió enemistarse con la otra mitad del mundo.

Hasta aquí, la parte del mundo que no estaba afectada, lo veía como un problema de alguien más. Hasta que el hermanito de medio oriente lo convenció que había que atacar a quien lo tenía loco y el primero le compró el tiquete del baile, pensando que sería, como decimos en Panamá, un filete de dos vueltas. Y queda esa gran nación envuelta en otra guerra innecesaria y la cual, hasta donde podemos apreciar, al igual que en todas las demás, no van ganando.

Hasta aquí, para muchos de sus seguidores, la cosa no iba tan mal. Hasta que se metió con el líder religioso mas poderoso del mundo. Y digo poderoso porque, cuando tú tienes más de 1.400 millones seguidores en el mundo, tienes mucho poder. Y cuando le respondieron en su propio idioma, de nuevo empezó la pataleta. Y como pareciera que no piensa lo que responde cuando esta disgustado, tanto él como su escudero, se volcaron a decir que el Santo Pontífice no debía meterse en política. Que lástima que pareciera que se saltaron las clases de historia. O que se olvidaron la gran palabra y todos los letreros que a través de Polonia desplegaban el término Solidarność que se traduce en Solidaridad, así como el bigote de Lech Walesa.

Fue un Juan Pablo II, quien, junto al recordado líder sindical polaco, lograron acabar de manera pacífica, el comunismo que reinaba en esa nación de la Europa central. Y sí, el Papa jugó un papel clave en el retorno de la libertad a ese bello país y con esa acción de varios otros países vecinos. Y no podemos dejar de recordar que el Vaticano tiene embajadores en 183 países, en la figura denominada Nuncios apostólicos, que, al menos en muchos países de América Latina, son designados los decanos del cuerpo diplomático.

Y luego de estas acciones, hasta ahí llegaron varios de los “magos” que seguían fanáticamente al líder norteamericano. Cuando enfrentas la política a la fe, la mayoría de las veces saldrás perdiendo. Muchos líderes pierden de vista que en la mayoría de las veces el amor por Dios y por la patria supera al fanatismo del líder.

Me sostengo en lo que escribí el año pasado, cuando comenté que en noviembre habrá cambios significativos en esa gran y bella nación a la que admiro y que me dado tanto, hoy en manos de los dirigentes equivocados.

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