• 23/11/2022 00:00

Armagedón nuclear o 2 °C en temperatura

“[...] el Gobierno nacional y el que gane en el 2024, deben reafirmar su neutralidad ante cualquier conflicto bélico mundial, [...] y garantizar la funcionalidad del canal”

Definitivamente, pasado lo peor de la pandemia del COVID-19 y sus secuelas secundarias aún vigentes, la guerra de Ucrania, la consolidación del poder de Xi Jinping y el empuje económico de China Popular, los atroces efectos del cambio climático en la Tierra y la amenaza de una confrontación nuclear entre los poderes económicos del nuevo orden económico, hacen prever un oscurecido futuro para todos.

El Armagedón nuclear está más cerca que nunca, que significara el fin del mundo que conocemos y la destrucción humana. Una simulación de la Universidad de Princeton mostró que una hipotética guerra nuclear entre Rusia y EE. UU. dejaría 34 millones de muertos en pocas horas. Pero algunos científicos opinan que una guerra nuclear a pequeña escala, levantaría el polvo suficiente como para oscurecer la atmósfera durante algunos años, provocando un “invierno nuclear” capaz de contrarrestar el calentamiento global.

Pero hoy está el cambio climático más peligroso que nunca, parece que el mundo se dirige hacia 2 °C - 3 °C de calentamiento global, lo que implica pérdida de la biodiversidad, desaparición de especies de plantas, animales, insectos y muerte de la totalidad de los arrecifes de coral y por supuesto, extinción de la raza humana. Para tener la posibilidad de mantener el calentamiento a 1,5 °C a largo plazo, el mundo tendrá que reducir un 45 % las emisiones de CO2 antes de 2030, y alcanzar cero emisiones netas en 2050.

Para nosotros los latinoamericanos, hoy vivimos los efectos del clima, debido a las crecientes concentraciones de dióxido de carbono atmosférico. En nuestra región, dado los aumentos de la temperatura, se presentan cambios meteorológicos severos, como fuertes tormentas eléctricas, granizadas, sequías, inundaciones, aludes, huracanes, olas de calor y de frío. Las sequías extremas repercutirán en el amazonas y los dos grandes océanos se están calentando y acidificando a medida que aumenta el nivel del mar.

Todos estos fenómenos han agudizado la desigualdad económica, que expresa la diferencia en la distribución de bienes, ingresos y rentas en nuestros países, que se expresa en más pobreza, más desempleo y aumento de la violencia delincuencial.

En este desolado panorama global, para nosotros los latinoamericanos, sin ser actores principales del calentamiento global, de la lucha de poder entre las grandes potencias económicas y política del orbe, somos los más afectados.

Para Panamá, obviamente que ya estamos sufriendo las consecuencias del cambio climático, muchas regiones sufren de inundaciones, derrumbamientos, deslaves, etc. (provincias de Veraguas, Los Santos, Herrera, Chiriquí, Darién y Panamá). Una sequía severa ha provocado que haya niveles de agua más bajos en el canal.

La desigualdad económica se expresa en grandes manifestaciones y huelgas de las grandes mayorías de la población, liderizadas por grupos cívicos, educadores, juventud, campesinos, aborígenes y sindicalistas, que, sin presencia de los partidos políticos tradicionales, asumen la responsabilidad histórica que les exige el pueblo panameño.

Sin llegar a un Armagedón nuclear, pero si hubiese ataque nuclear al canal, destruiría todas las instalaciones del canal y crearía una libre comunicación entre los dos océanos. Cientos de miles de personas que viven cerca del canal, en Panamá y Colón, morirían instantáneamente por efectos del calor, de la explosión y de la irradiación. Así mismo sin llegar a una tercera guerra mundial entre EE. UU. y OTAN contra Rusia y sus aliados, por definir el poder económico del nuevo orden económico global, Panamá sería afectado en el tráfico canalero, escasez de alimentos, en el crecimiento económico y más en el desarrollo económico ya deteriorado con el modelo neoliberal.

Y si llegamos a 2 °C o 3 °C de temperatura, habrá lluvias intensas de verano, períodos largos de sequía y elevación del mar.

¿Qué hay que hacer?, el Gobierno nacional y el que gane en el 2024, deben reafirmar su neutralidad ante cualquier conflicto bélico mundial, ante la confrontación de los poderes económicos del nuevo orden económico global y garantizar la funcionalidad del canal. Debe integrarse regionalmente con el continente y defender la soberanía y democracia de todos. Fundamentar el progreso en una educación cualificada, científica y moderna. Sostener el principio de no intervención, ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho a intervenir, directa o indirectamente y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro.

Economista
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