• 20/10/2019 00:00

El fracaso de la 'Beca Universal'

Hace algunos años se creó la “Beca Universal”. Una medida populista que tuvo un fracaso rotundo. Nunca constituyó un estímulo para la superación del estudiante ni para que se disminuyera la deserción estudiantil.

Hace algunos años se creó la “Beca Universal”. Una medida populista que tuvo un fracaso rotundo. Nunca constituyó un estímulo para la superación del estudiante ni para que se disminuyera la deserción estudiantil. El asunto de la “BECA” es objeto de preocupación ciudadana.

Mi padre, hace más de 50 años, escribió un artículo que le daba sentido a la palabra “BECA” y que con ello se concluía que la misma fuera utilizada, como se ha venido haciendo, con fines políticos. Me permito reproducir algunos párrafos del interesante artículo.

“Muchas voces lo han dicho antes que nosotros: en el país existe una crisis aguda de valores intelectuales y morales y sobre todo de patriotas y de ciudadanos dispuestos a soportar las angustias y los sacrificios que reclama la grandeza de la República. El cálculo y el egoísmo se están adueñando del ambiente sin que nada parezca detenerlos. Desde luego que el mal no se contiene exponiéndolo mil veces ni recriminándonos unos a otros. Hay que actuar, hay que proceder a dominarlo sin tardanza y el único medio es, en nuestro concepto, preparando ciudadanos eficientes, abriéndoles extensos y nuevos horizontes a los jóvenes con méritos intrínsecos, a los que silenciosamente y venciendo todas las fatigas y todos los apremios de la pobreza, han pasado de la escuela primaria a la secundaria y de esta a la Universidad. Entre esos jóvenes, templados por el dolor y habituados a una constante disciplina mental, hay muchos que pueden, en un futuro próximos, conducir el país por derroteros más firmes y más seguros que los actuales.

Sugeríamos nosotros en 1945 que se creara un organismo compuesto de personas capaces y conocedoras a fondo de nuestros problemas educativos y que esa entidad estableciera el número de odontólogos, de médicos, de cirujanos, de veterinarios, de patólogos, de mecánicos, de especialistas en diferentes actividades sociales, etc., que reclaman las necesidades de nuestro país. Una vez establecida esa primera parte del proyecto, sugeríamos nosotros que se procediera a dividir el número de becas en cinco años y que se les asegurara a los primeros alumnos de cada escuela superior y a los que obtuvieran sus diplomas universitarios que, al finalizar aquí sus cursos, irían los primeros a Estados Unidos o a Suramérica a perfeccionarlos y los últimos a tomar un curso de posgraduados en una acreditada universidad del continente.

El proyecto que acabamos de delinear requiere, para su feliz realización, que se disponga de fondos apreciables, ya que no se trata de un puñado de estudiantes, sino de varios cientos de compatriotas que conviene preparar debidamente”.

La magnitud del gran fracaso de la “Beca Universal”, de la cual he hablado anteriormente, nos lo demuestran las siguientes cifras que hablan por sí solas. En el 2017 desertaron de sus estudios 37 540 estudiantes. Solo en el 2017 fracasaron 57 572 estudiantes, de por lo menos tres importantes materias.

Las cifras anteriores refuerzan el criterio generalizado de que es de urgencia inaplazable revisar de la A a la Z nuestro sistema educativo. Costa Rica, por ejemplo, invierte muchísimo menos que nosotros en educación y sus resultados, según estudiosos de la materia, son superiorísimos a los nuestros.

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