El cabello afro es historia, cultura, espiritualidad, comunicación, estrategia. Es una seña de identidad, de aceptación, de amor propio. Es símbolo de resistencia, rebeldía, protesta, lucha, pero también es profesional, político y único en su textura. No es en vano que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidos para los Derechos Humanos apoyara la iniciativa de celebrar el 15 de septiembre de cada año como el Día Mundial del Cabello Afro, a partir del 2017.
Fue un proyecto impulsado por la activista Michelle De León a raíz de que en Inglaterra se reportaron situaciones de estudiantes que fueron enviados a sus casas por las escuelas por llevar su pelo natural o con peinados típicos como trenzas y locs (Zegarra, 2025). Panamá, no se hace ajena a esta idea cuando el propio Ministerio de Educación emite el Resuelto Nº 887-AL del 23 de marzo de 2023 para prohibir la discriminación por razones étnicas, raciales o culturales en los centros educativos oficiales y particulares, garantizando el derecho a la educación.
De hecho, dicha normativa obliga a los colegios a ajustar sus reglamentos internos, los cuales no pueden contradecir la normativa nacional ni los derechos humanos fundamentales. A pesar de ello, en el “Centro de Formación Integral Colegio Abel Bravo” sus directivos han mostrado una postura de verdadero repudio al cabello afro. Estudiantes de este centro denuncian ser objeto de restricciones y presiones con sesgo racial por el solo hecho de portar su cabello afro natural o rizado.
Prácticamente son empujados por la coacción a tomar la decisión de adecuar su cabello (cortarlo) para ser recibidos en el plantel y poder portar el uniforme o seguir portando su cabello afro natural, pero sin portar el uniforme, asistiendo a clases con indumentaria afro. Incluso, es la condición de matrícula para el presente año lectivo 2026, pues sus cabellos deshonran y manchan el prestigio del colegio Abel Bravo.
Es evidente que los directivos de este centro educativo violan la Ley 285 del 15 de febrero de 2022 y el Resuelto 887-AL de 2023. Al parecer, los vínculos o relaciones interpersonales con las autoridades del Meduca constituyen plataformas para pasar por encima de la Constitución y las leyes vulnerando Garantía Fundamentales. Pues, la directora regional de educación de Colón es muy buena amiga del subdirector de este plantel y para nadie es un secreto que la directora es una de las consentidas del Despacho Superior.
Estos son los momentos en que todas las organizaciones de Afrodescendientes deben hacerse sentir. Lamentablemente, solo nos hacemos sentir cuando se trata de personalidades importantes, pero si eres un negro común y corriente, sin importancia, te toca luchar sólo contra un sistema injusto. Ningún prestigio de escuela, colegio o institución alguna está por encima de los derechos de las personas.
Por el solo hecho de ser persona y tener dignidad, ya eres sujeto de derecho. Todo esto es sintomático de un sistema educativo decimonónico, politiquero y hasta epistemicida que no libera, sino que solo adoctrina y prepara para un mundo que ya no existe. En dicho “Centro de Excelencia”, intencionalmente, por mera terquedad administrativa, no se han hecho los ajustes al reglamento interno de lo que obliga el Resuelto 887-AL de 2023.
El rediseño curricular cacarea el desarrollo del pensamiento crítico, pero cuando los estudiantes hacen uso del mismo para cuestionar estrategias didácticas docentes, posturas intransigentes y transgresiones a sus Derechos y Garantías Fundamentales por parte de administrativos y directivos, son sometidos a la represión indiscriminada para callar sus voces, ideas y pensamientos. En este sentido, hasta los abogados de bienestar estudiantil en Colón se muestran aliados de la injusticia.
En definitiva, es evidente la mentalidad tercermundista, colonialista y hasta eurocéntrica que acapara a los directivos de este centro educativo. En el sujeto racionalmente sumiso descansa su idea de “excelencia”. Según Colorful Black (2021), una vez que los esclavos fueron capturados, los amos procedieron a afeitarles el cabello. Este proceso tenía la intención de romperlos más para controlarlos mejor. Quizás “la historia no se repite, pero en este caso hay hechos similares que riman perfectamente”.