• 09/04/2014 02:01

La contienda por el poder

‘... la situación de desasosiego no acabará el 4 de mayo, es allí donde empieza...’.

Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.

Agrega La Estrella en Google ↗️

Una nueva metodología hubo en el debate de la Cámara de Comercio. Los candidatos se hacían preguntas entre ellos y esto sirvió para que hubiese una relación recíproca entre rivales, pero lo que sobresalió fueron golpes bajos, causando un desenfoque en el formato. El Sr. Juan Carlos Navarro, preparado para el ataque, enfiló su ofensiva, nada elegante, contra los candidatos José Domingo Arias y Juan Carlos Varela, que en ocasiones se les observaba atrapados ante la arremetida del candidato del PRD. Demostró una actitud soberbia y hasta pedante. Pausado al hablar, pero hiriente, acosador, utilizando un lenguaje seductor, sutil, confuso y con términos despectivos.

Los otros dos candidatos trataron de sacudirse, uno más que otro, tratando de defenderse a toda costa, buscando credibilidad y confianza en los votantes ante la hostilidad de su adversario.

A Navarro lo he considerado una persona inteligente y competente. Pero, no demostró inteligencia política. Usar términos como ‘insolente’ y ‘maleante’ y no recuerdo que otros más, hacia el presidente Ricardo Martinelli, no es lo correcto y no era el momento. No sé por qué he de pensar que en Navarro hay cierta frustración de tipo personal.

Arias quiso evadir preguntas incómodas de temas sensitivos, pero en esta ocasión su habilidad demostrada en otros debates, no le resultó. El candidato del oficialismo debe responder toda pregunta que se le haga antes de hablar de su plan de trabajo. No hubo autenticidad en cuatro de los cinco candidatos. Se perdía el hilo de lo que decían. El asunto no es hablar por hablar, sino resumir lo que se dice para llegarle al cerebro del votante. Hay que ser puntuales cuando se transmiten las ideas. Uno no habla para sí, sino para que lo escuchen. El momento que más me desagradó y entristeció fue la pregunta de Varela a Navarro sobre un asunto personal. Los candidatos quisieron congraciarse con el Prof. Juan Jované, buscando su aprobación y simpatía. Definitivamente que Jované no debe quedar fuera de los debates. Dio cátedra a todo un país y, por supuesto, a los candidatos. Fue la estrella de la noche.

La cantidad de propaganda política atemoriza, cuando se dan a la tarea de desacreditar al contrario y la saturación puede producir un efecto contrario a lo esperado. Los debates están acalorados y en propuestas usadas para captar votos. Algunas de ellas muy bien pensadas y confiables, otras verdaderamente sacadas de un sombrero mágico. Esta es la campaña de las acusaciones, denuncias y amenazas. La situación está recalcitrante. Y, sin ningún panorama de mejorar. El Pacto Ético Electoral, para muchos, se quedó en el papel, por actitudes agudamente agresivas.

Creo firmemente que la situación de desasosiego no acabará el 4 de mayo, es allí donde empieza, porque con la conducta de los políticos y la rebeldía ante el Pacto Ético Electoral, y de quienes no ganen las elecciones, queda la espinita de la revancha y venganza.

Así es que, más le vale al ganador que cumpla con lo que dice y que se prepare, porque lo que le viene es difícil.

Candidato que esté ciento por ciento seguro de que va a ganar los comicios, debe dejar un tanto ese sentimiento. Debe haber un equilibrio entre ganar y perder. El resultado negativo trae consecuencias nefastas tanto para él y sus familiares, como para sus más cercanos colaboradores. Me parece que una preparación mental previa al resultado es saludable. La meditación ayuda a recargar fuerzas para un comportamiento sano en lo que queda de la campaña y después de ella. La ansiedad y el apuro son malos consejeros. Cuidado con un traspiés.

Hay que estar preparados para la gran ofensiva de parte del partido de los rojos. Esos ya tienen sus cuchillos afilados, primero porque saben que están fuera de la victoria, que para ellos es un respaldo a sus actividades de causar malestar y zozobra en la población panameña. Ese comportamiento nada edificante es propio de ellos. Y, para el país sumamente peligroso. Piensan solo en sus conquistas laborales. Sin una pizca de preparación académica, quieren hacerse de salarios pretenciosos. Esos son los grandes enemigos del pueblo.

Para convertirse en mandatario de mi país, hay que ser muy valiente, tendrá que cumplir con sus promesas de campaña, y con los problemas álgidos a resolver. No es fácil y tampoco difícil. Con buena voluntad se logra.

PSICÓLOGA

Lo Nuevo