• 04/12/2023 00:00

Algunas contradicciones económicas del estilo de desarrollo

Panamá es el país con el más bajo coeficiente de recaudación tributaria [...]

Por estilo de desarrollo se puede entender la realidad concreta y dinámica adoptada por una sociedad en un ámbito específico y en una situación histórica concreta. Entonces, el concepto de estilo de desarrollo, el cual integra la dinámica de las relaciones sociales con la de la estructura material de la economía, a la vez que establece las relaciones de interdependencia entre la esfera económica, la social, la política y la cultural – ideológica, debe ser analizado para entender la actual crisis estructural que vivimos.

Teniendo en cuenta lo anterior, se pasan a analizar algunas características y contradicciones propias de la dimensión económica del estilo de desarrollo vigente en Panamá.

Es un estilo con profunda apertura comercial y financiera al exterior, con una estructura productiva heterogénea sectorial, intersectorial y territorial, en el que la dinámica del crecimiento se explica básicamente por las exportaciones de servicios, acompañadas recientemente por las exportaciones mineras, así como por las inversiones dedicadas a la construcción de infraestructuras; todo ello dentro del contexto de un sector financiero prácticamente globalizado. Este estilo genera una realidad concentrante y excluyente, que beneficia a una minoría y excluye a la mayoría, siendo, además, ambientalmente insostenible.

En el pasado reciente, así como en términos de la recuperación luego de la pandemia, la economía ha mostrado un elevado dinamismo del PIB. Esto contrasta con la baja capacidad que tiene el estilo de crecimiento de ofrecer empleos decentes adecuadamente remunerados.

En el 2019, año previo a los efectos de la pandemia, cerca del 46.2% de la población laboral mostró, de acuerdo a estadísticas del Inec, algún grado de precariedad (desempleo, subempleo o trabajo a tiempo parcial). Del total de los ocupados los trabajadores el 44.9% se encontraban en condiciones de informalidad.

Pese a que a finales de este año el PIB real probablemente supere en 12.0% al observado en el 2019, la tasa de desempleo, de acuerdo a la Encuesta de Hogares de agosto de 2023, muestra un nivel de 7.4%, superior a la del 2019 (7.1%). Vale la pena señalar que los resultados del Censo de Población y Vivienda 2023 muestran una tasa de desocupación superior (8.9%). Por su parte, de acuerdo a la última Encuesta de Hogares, la informalidad se situó en 47.4%, cifra significativamente superior a la del 2019 (44.9%).

La situación del mercado laboral se expresa, junto a otros factores, en una muy desigual distribución del ingreso. No solo es cierto que Panamá es el sexto país con la peor distribución del ingreso, medida con base al Índice de Gini. En el 2021, de acuerdo a datos de la Cepal, la relación entre los ingresos medio per cápita del 10% más rico de la población y el 40% más pobre fue de 14.8 veces.

Con relación a la llamada distribución funcional del ingreso, se observa un claro deterioro de la distribución en contra de las remuneraciones de los asalariados. De acuerdo a datos oficiales, la participación de las remuneraciones de los asalariados se redujo de 37.8% del PIB en el 2001 a tan solo 29.6% en el 2021.

En una sociedad mercantil, en que una parte fundamental de las necesidades se satisfacen en el mercado, es lógico que la precariedad laboral y la sesgada distribución del ingreso, generan precariedad en relación al nivel de vida.

El estilo de desarrollo, además, no cuenta con las condiciones, dada la propia lógica de funcionamiento de la esfera política, con la capacidad de generar una verdadera redistribución del ingreso, vía la captación de impuestos y la dirección del gasto público hacia los servicios sociales básicos. Esto se debe a tres causas.

En primer lugar, se encuentra la baja carga impositiva sobre los sectores de elevados ingresos. Panamá es el país con el más bajo coeficiente de recaudación tributaria – PIB de América Latina y el Caribe. De acuerdo a datos de la Cepal este Indicador en Panamá es de 12.7%, el que contrasta con el promedio de América Latina y el Caribe, que es de 21.7%.

El segundo es la existencia de una elevada evasión fiscal por parte del sector corporativo. De acuerdo a las estadísticas oficiales de la Dirección Nacional de Ingresos, esta evasión (incumplimiento tributario) alcanzó en el 2021 a B/. 7.838.6 millones, cifra que representó el 11.6% del PIB de ese año. El tercer elemento es la corrupción en el sector gubernamental, que puede alcanzar hasta el 4.0% del PIB.

Estamos frente a un estilo de desarrollo, que, si bien genera altas tasas de crecimiento y de acumulación de capital, no muestra las condiciones necesarias para satisfacer las necesidades de las grandes mayorías. Esto lleva a la crisis social.

Economista
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