• 19/08/2020 00:00

Cooperación con un país milenario

“La capital ístmica es anfitriona de técnicos de instituciones, personal de centros de investigación o representantes de organizaciones, quienes, […], comparten técnicas de trabajo […]”

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Japón y Panamá sostienen desde hace cinco años un proyecto regional de fortalecimiento de capacidades para los países latinoamericanos en materia de gestión integrada de cuencas hidrográficas. La capital ístmica es anfitriona de técnicos de instituciones, personal de centros de investigación o representantes de organizaciones, quienes, una vez al año, comparten técnicas de trabajo con una visión orientada hacia el desarrollo sostenible.

Este curso internacional constituye la última etapa de un histórico programa de cooperación, que se ha desenvuelto en varias fases. La experiencia japonesa ha permitido que diversos grupos, desde funcionarios, productores, comunidades se involucren para acrecentar y crear herramientas que contribuyen a impulsar actividades agropecuarias en regiones originalmente empobrecidas en los espacios que circundan fuentes fluviales estratégicas.

Este intercambio de mutuo beneficio en varias décadas ha logrado primero en Río Hato, Coclé; luego en Capira -cuenca oeste del Canal- y también en Chilibre -orilla este- promover capacitación a los agricultores, mujeres y familias para explorar en un nuevo tipo de labor. Esto lleva implícito otra perspectiva que busca asentar en esos sitios, verdaderos polos de productividad, basados en ideas de relación armónica con el entorno.

De las enseñanzas extraídas de estos procesos han surgido los cursos que implican una triangulación y dirigidos hacia otros confines vecinos, caracterizados por un modelo de explotación de la tierra que no toma en cuenta mantener buenas condiciones naturales. El propósito es brindar tecnologías, a partir de prácticas que nacen de una cotidianidad que se ha visto transformada por la aplicación de instrumentos cognoscitivos con otros principios.

Basados en la tradición ancestral del Japón, se ha propuesto modificar los esfuerzos en el aprovechamiento de la fertilidad del suelo junto a los cursos de agua y apropiarse de dinámicas del ambiente. Allí, junto a ecosistemas ricos en diversidad, se ha generado un clima que posibilita la seguridad de brindar alimentos a sectores sociales vulnerables y que surge en contexto de políticas tanto locales como nacionales dirigidas hacia esas zonas.

La gestión integrada de cuencas implica una consolidación de dinámicas para hacer fructíferos los terrenos y cuidar el ambiente en zonas de importancia. Ríos, quebradas, escenarios lacustres y regiones costeras forman un entramado que une diferentes elementos de la naturaleza, grupos humanos y comunidades que, si se articulan con un enfoque orientado por un programa unificador, rinden los beneficios planificados.

Desde mediados del siglo XX y luego de salir de una guerra y su epílogo con dos bombardeos atómicos en ciudades como Hiroshima y Nagasaki, la sociedad japonesa inició la recuperación para convertirse en un gran centro industrial. En ese transcurso pudo definir metas para prevenir y controlar el deterioro ambiental y garantizar la salud de sus habitantes. Nuevas premisas debieron ser asumidas para alcanzar objetivos en su realidad específica.

Hubo una rigurosa normativa, así como la creación de indicadores y mediciones de la contaminación, uno de los principales problemas confrontados por las autoridades gubernamentales. Es un proceso que ha llevado a ese país insular a contar con cincuenta urbes consideradas de las más limpias en el mundo. En esos resultados se basa la aleccionadora inclinación a compartir sus éxitos con América Latina y otros continentes.

El curso que se ofrece en Panamá como producto de la colaboración de ambos países en noviembre de este año, se desarrollará en forma virtual en esta ocasión y posibilitará conocer áreas de las provincias donde se han establecido nuevos modelos de interacción de grupos con el territorio para sacar provecho y garantizar que éste se reproduzca sin perder la calidad de la biodiversidad.

Es una misión trascendental que se imponen las entidades organizadoras y que dará luces a quienes participen para cambiar la realidad con aquello aprendido en estas jornadas.

Periodista
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