Estados Unidos ha arrendado por un dólar y durante 99 años a Israel el terreno para su nueva embajada en Jerusalén Oeste, pero esa parcela perteneció hasta...
- 28/07/2026 00:00
Cuando tu ira les genera ingreso a quienes te provocan
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️Las redes sociales y la inteligencia artificial le ponen por delante grandes desafíos a los medios de comunicación y a los ciudadanos: construir una cultura de verificación y pensamiento crítico que contribuya a preservar la confianza pública y garantizar el derecho a una información veraz. Ante la desinformación y lo que consideraba falta de criterio, una de las salidas planteadas desde el primer tercio del siglo pasado fue la alfabetización mediática para impulsar el juicio reflexivo que les permita a los ciudadanos ser mejores consumidores de noticias e información. Pero esto se ha trasladado al consumo de mensajes que no adquieren la categoría de noticia y que son generados con fines antes insospechados, como es el rage bait (traducido como cebo para provocar indignación o enojo), contenido diseñado intencionalmente para molestar o frustrar a los usuarios.
Cada vez que usted responde, comparte o reacciona a lo que considere un disparate o provocación de un creador de contenido, sin pensarlo le abre las puertas a que se disparen las ganancias económicas. Y el autor conoce muy bien cómo funcionan los algoritmos, que las redes sociales premian la interacción y lo que en psicología se denomina sesgo de negatividad: las personas tienden a prestar más atención o recordar las experiencias negativas frente a las positivas. Por ello, es muy probable que, ante las opciones de dar “me gusta”, compartir un mensaje o comentarlo, quienes se sienten indignados por publicaciones que consideran ofensivas o desacertadas opten por responder públicamente. Algunos quizá lo hagan con la intención de invitar al autor a la reflexión; otros, con el propósito de corregir lo que perciben como un error; y muchos, simplemente porque creen que el peso del juicio social debe imponerse y que es necesario exhibir al responsable y exigirle una rendición de cuentas.
Sin embargo, quien publicó el mensaje inicial rara vez permanece en silencio. Suele dedicar tiempo a contestar, a menudo en un tono más áspero, a quienes reaccionan a su publicación. De este modo se desencadenan intensos intercambios y controversias en las redes sociales. Y si alguna figura pública interviene en la discusión, los medios de comunicación suelen amplificar la polémica y convertirla en noticia para atraer tráfico digital.
Cada cual tiene derecho a expresarse, pero es importante que estos temas se discutan en las aulas, entre amistades, la familia y los entornos cercanos para que se tome conciencia de esta realidad y se eviten confrontaciones que, en medio del malestar, pueden resultar dañinas y generar consecuencias no previstas.
En una entrevista para BBC, el psicólogo social Dr. William Brady considera que el riesgo de que los algoritmos amplifiquen la indignación es que la gente termine percibiéndola como una forma normal de interacción social.