• 20/01/2016 01:01

Paradojas de la decencia

‘El papa Francisco hace unos días habló sobre el problema de la corrupción como uno de los más graves en la actualidad...'

‘Entonces mi nariz crecerá', dijo Pinocho. Como era mentira, el órgano le empezó a crecer y por tanto lo que había dicho, se convirtió en realidad. Y si esto fue cierto, ¿por qué le creció, si había dicho la verdad? Este curioso caso es uno de los ejemplos de acertijos lógicos que se mencionan al mostrar el uso de la paradoja y los ejercicios que con ella se presentan en el pensamiento y sobre todo para conocer los límites inciertos del ambiente.

La palabra, proviene de la expresión latina ‘paradoxum', que se origina en el término griego ‘paradoxon', algo ‘inesperado, increíble o singular'. Desde el punto de vista etimológico es lo que está al lado de la opinión común y por extensión, Corresponde a aquello que se ubica frente al sentido popular o le es contrario. Pareciera a veces una oposición o también da el carácter de insólito a sus planteamientos cuando se compara con una situación común.

Ella adquiere diferentes formas, según lo que exprese o alcance a exponer. Las hay verídicas, de antinomias, de definición, condicionales; también existe una clasificación, según áreas del conocimiento como aquella del infinito que se pregunta que si un hotel tiene infinitas habitaciones, si todavía puede seguir aceptando huéspedes o las geométricas que exponen ilusiones ópticas, imposibles de precisar con las palabras.

El papa Francisco hace unos días habló sobre el problema de la corrupción como uno de los más graves en la actualidad por su dimensión global y de estar inserto hasta en lo más recóndito de la personalidad de mucha gente. Sobre esta idea, aportó ‘... Hay quien va a misa todos los domingos pero no se hace ningún problema por aprovechar de su posición de poder pretendiendo el pago de coimas'.

Entre una y otra acción, la imagen expuesta por el pontífice es un ejercicio paradójico y lo sustenta con la siguiente idea: ‘... el corrupto es aquel que se indigna porque le roban el portafolio y se lamenta por la falta de seguridad que hay en las calles, pero después estafa al Estado evadiendo los impuestos...'. Agrega que él ‘no conoce la humildad, no cree que tiene necesidad de ayuda, conduce una doble vida'.

Curioso este conjunto de perfiles que emplea el prelado supremo para ampliar sobre el alcance de este mal que acecha no solo a instituciones, empresas y organismos —que, como hemos podido apreciar, alcanza hasta el deporte con el caso de la FIFA—, sino que se inserta en la condición y gestión de una gran cantidad de individuos cuando sienten que pueden usar su breve o amplio espacio del poder para beneficiarse en forma ilícita de los demás.

Hoy, un médico del Seguro Social invita a algunos pacientes a que asistan a su clínica privada para ser atendidos con ‘mayor profundidad'. Un profesor por otro lado, promete una calificación mejor a una estudiante a cambio de ciertos favores fuera del aula. Un agente de Tránsito propondría a un entretenido conductor eliminar la sanción, si éste quiere ‘arreglar el asunto de otro modo'. Hay el alto magistrado que cambia los fallos por conductos poco legales.

Todos estos modelos son conocidos y no son los únicos. ¿Qué decir de aquellos que compran productos a los agricultores en el campo y los venden en el mercado con ganancias exorbitantes? O ¿el abarrotero que aprovecha el comercio al por menor para multiplicar sus entradas como por cuentagotas? En algunos sitios el orden en las listas, los beneficios, las posibilidades tienen todos un costo que cae en las espaldas de la gente.

Lo paradójico en esto es que la conciencia de quienes asumen estas conductas, permanece inalterable y con un nivel de tranquilidad, ‘tratando de salvar siempre las apariencias', concluye Francisco.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

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‘Lo paradójico... es que la conciencia de quienes asumen estas conductas, permanece inalterable y con un nivel de tranquilidad...'

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