• 22/06/2016 02:01

Doble percusión

El primero se ocupa del piano, que percute sus cuerdas de metal ante la presión de los dedos sobre las teclas

Baptiste Trotignon y Minino Garay, uno francés y el otro argentino, tienen algunos aspectos en común, a pesar de las diferencias que puede haber en ambos músicos. Uno de ellos es su preferencia por la percusión. En París, han coincidido para darle al jazz un sentido diferente. Este ritmo también los une y han logrado con sus instrumentos y el aporte de grupos pequeños, crear una atmósfera rítmica muy propia.

El primero se ocupa del piano, que percute sus cuerdas de metal ante la presión de los dedos sobre las teclas. El segundo es quizá más directo y proyecta la presión en los cueros y extrae sonidos para darle alma a la interpretación. Ellos forman parte de un conjunto que vendrá a la ciudad capital para brindar un concierto que presenta este jueves la iniciativa cultural de World Music Panamá.

Aunque se ha destacado y recibido distinciones por la calidad de su ejecución, Trotignon no se inició en el piano. Muy niño aprendió a tocar el violín, influido por su padre, aficionado a brindar audiciones en casa. Todavía infante, se trasladó a las teclas y estudió su estructura musical, mientras que daba capacidad a sus manos juveniles para lidiar con los clásicos.

Gabriel ‘Minino ' Garay nació en Córdoba y pronto, influido por los ritmos y percusionistas de la provincia, se fue a Buenos Aires y allí estableció no solo un espacio de trabajo, además se impregnó de todas las corrientes que circulaban. Luego viajó a Francia; simultáneamente recorrió tierras africanas y entró en contacto con músicos como el cantante y pianista Cheik Tidiane Seik, a quien acompañó.

En París, Minino formó grupos y fue invitado por Dee Dee Bridgewater, en principio y luego por otros conjuntos que se sintieron interesados en el estilo singular del jazz con orientaciones de milonga, tango y el rico repertorio de su país sureño. Inició la producción de discos con un carácter totalmente integral y lleno de mezclas rítmicas; con Los tambores del sur graba Kilombo, Gabriel, Que lo parió, Vamos. En este interviene Trotignon.

El pianista francés Trotignon brindó conciertos y logró una rápida carrera que se enriqueció con los logros obtenidos a través de concursos que le han llevado a alcanzar primeros premios en la ejecución del jazz con el piano. En sus tres primeros discos, trabajó con un trío, pero en el cuarto que lleva por título el nombre de los integrantes del cuarteto, pudo interactuar con el saxofonista David El-Malek.

La experiencia de estos dos músicos, cuyas fusiones enriquecieron el jazz, ha brindado un salto a las presentaciones; uno lleno de la maestría de esa tradición romántica europea que avanzó hacia formas tan particulares llenas de cargas melancólicas forjadas en los pequeños clubes parisinos; mientras que por el otro lado, toda la percusión sureña y alimentada con las manifestaciones africanas de donde nació el tambor.

Han preparado y grabado conciertos juntos y empezaron a transitar por diferentes países para hacer conocer sus trabajos como resultado de una relación musical que ahora tendremos oportunidad de ver en Panamá en el escenario que ofrece la Ciudad del Saber. El repertorio que desarrollarán incluye melodías que aparecen en sus discos y sobre todo en Vamos, que se editó hace poco.

El jazz que se desarrolló en los escenarios de París recogió la herencia de los maestros de la talla de Monk, Evans, Gillespie e hizo allí una segunda cuna de este tipo de música, luego de Nueva York. Por esa razón, resulta altamente beneficiado el público con este concierto de jazz que supondrá escuchar una muestra de la particular modalidad que recoge el trabajo creativo del colectivo de Trotignon y Garay. Vayamos mañana a escucharlos.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

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