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El pasado miércoles 1 de abril de 2026, fue lanzada la primera misión tripulada de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos (NASA por sus siglas en inglés), más allá de la órbita terrestre en más de 50 años. Del programa Artemis, según los datos proporcionados por la NASA, Artemis II utiliza el cohete Space Launch System y en la nave espacial Orion, cuatro astronautas viajarán alrededor de la Luna en una misión de 10 días. No aterrizará en la Luna, “pero pondrá a prueba los sistemas de soporte vital, navegación y exploración del espacio profundo. Representa un paso crucial hacia futuros alunizajes y la exploración humana a largo plazo más allá de la Tierra”, según fue publicado oficialmente.
Cursaba el cuarto grado de la escuela primaria cuando el 16 de julio de 1969, despegó la nave Apollo 11 camino a la Luna con una tripulación de tres astronautas estadounidenses. En la clase de ciencias, mi maestra llevaba semanas de estar presentándonos los pormenores de este evento con distintas cartulinas ilustradas. Para esta ocasión, llegó a la clase con un módulo Lunar de cartón para explicarnos el proceso que se daría para llevar a dos de los astronautas a la superficie Lunar. Una empresa de cereales diseño una de sus cajas con los elementos del módulo Lunar listo para ser recortado y armado.
La noche del 20 de julio de 1969, frente a un televisan en blanco y negro, en compañía de mis padres, hermanas y hermanos en la pequeña sala familiar, fuimos testigos mundiales de este logro de la humanidad. La última vez que un ser humano puso pie sobre la Luna fue el 7 de diciembre de 1972, hace casi 53 años.
Durante esos tres años, de 1969 a 1972, en la tierra se daban grandes cambios y tensiones. Persistieron las tiranteces de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, escenario que precisamente impulsó la carrera hacia la Luna. Pero también se dieron iniciativas como las conversaciones sobre limitación de armas estratégicas y la visita de Richard Nixon a China que abrieron un período importante hacia la diplomacia.
La guerra de Vietnam continuó provocando protestas y división política en los Estados Unidos. El activismo por los derechos civiles, los movimientos feministas y la conciencia ambiental cobraron fuerza, culminando con la celebración del primer Día de la Tierra en 1970. Pero la violencia e intolerancia acentuaron las diferencias en otras regiones, como el Domingo Sangriento y la masacre de los Juegos Olímpicos de Múnich.
En América Latina, en ese mismo periodo, entre 1969 y 1972, se vivía una intensa inestabilidad política y malestar social, marcados por las tensiones de la Guerra Fría y la desigualdad generalizada. En muchos países predominaban las dictaduras militares o regímenes autoritarios, a menudo apoyados por Estados Unidos como parte de su estrategia para contener el comunismo después de la Revolución Cubana.
En países como Brasil y Argentina, los gobiernos militares reprimieron la oposición política, censuraron los medios de comunicación y violaron los derechos humanos. Mientras tanto, surgieron movimientos guerrilleros inspirados por el Che Guevara en toda la región, particularmente en Colombia, Uruguay y Guatemala. En Chile, Salvador Allende fue elegido democráticamente en 1970, impulsando la nacionalización y reformas sociales que polarizaron a la sociedad. Allende fue asesinado durante el violento golpe de estado el 11 de septiembre de 1973.
Sí hubo avances muy importantes en la tecnología, la medicina y en otras áreas del conocimiento humano, pero todos sabemos de los retos de supervivencia humana alrededor del mundo y la desconfianza no ha hecho que logremos avanzar en las cosas más importantes, como la convivencia pacífica. ¿Por qué el esfuerzo por conquistar el espacio no puede ser de colaboración irrestricta entre las naciones? ¿Por qué tiene que ser una competencia?
Después de cumplir con sus responsabilidades profesionales, Mi hijo estaba de regreso a casa cuando le recordé que faltaban unos minutos para el despegue de Artemis II hacia la Luna. Después de verlo en youtube, a los minutos reflexionó sobre lo emotivo que fue ver que el ser humano alcanzaba una nueva meta después de tantos años, pero que igualmente El Mundo aún se encuentra viviendo situaciones difíciles que no parecen superables. Ambos habíamos visto el evento desde diferentes puntos geográficos sobre el globo terráqueo y habíamos sentido la misma emotividad, frustración y preocupación sobre la realidad humana. A 53 años entre el Apollo 17 y Artemis II, aún queda mucho por hacer aquí en la tierra.