• 24/03/2012 01:00

Docentes y estudiantes: educación y cambio de roles

Un sábado al final de las vacaciones, llevaba a mi hija Gloria y a algunos de sus amigos al parque. Como adolescentes, alegres y bullici...

Un sábado al final de las vacaciones, llevaba a mi hija Gloria y a algunos de sus amigos al parque. Como adolescentes, alegres y bulliciosos, comentaban sus experiencias en los años que llevaban sin verse desde la escuela primaria. La conversación era muy variada y multicolor y cada uno pugnaba por contar la mejor anécdota.

En un momento, la conversación recayó sobre su relación con los profesores. Alguien comentó cómo los profesores reaccionaban cuando un estudiante dudaba de sus planteamientos o tenía una idea diferente de la expresada por el docente e, incluso, si hacía varias preguntas. Contaron, con señas y tonos, cómo un profesor decía a un alumno ‘aquí el único que sabe soy yo, usted no me va a decir a mí qué es o no importante en mi materia’ o ‘¿por qué hace tantas preguntas, acaso no entendió? Ustedes nunca entienden, no prestan atención’.

Estoy seguro de que estos casos están en vías de extinción, porque la educación ha evolucionado desde la premisa de ‘magister dixit’ y ‘cada maestro con su librito’, hasta el concepto de aprendizaje significativo del modelo constructivista que tiene en Jean Piaget, L. S. Vygotsky, David P. Ausubel y Jerome Bruner sus grandes teóricos.

Este modelo educativo sostiene, entre otras cosas, una transformación del rol del docente y del educando, que implica pasar del papel determinante como ‘un sabio en el estrado’ del profesor al papel de facilitador de ‘un guía a nuestro lado’ en el docente; y, por parte, del estudiante de un papel pasivo de ‘receptáculo de información’ a un papel activo de ‘constructor del conocimiento’ en el alumno.

En el constructivismo el papel del docente en concreto consiste en aceptar e impulsar la autonomía e iniciativa del alumno, usar la terminología cognitiva tal como: clasificar, analizar, predecir, crear, inferir, deducir, estimar, elaborar, pensar en la generación de ideas, investigar cerca de la comprensión de conceptos que tienen los estudiantes, desafiar la indagación haciendo preguntas que necesitan respuestas muy bien reflexionadas y desafiar también a que se hagan preguntas entre ellos, conocer con profundidad los problemas y características del aprendizaje operatorio de los alumnos y las etapas y estadios del desarrollo cognoscitivo general, promover una atmósfera de reciprocidad, de respeto y autoconfianza para el alumno, utilizar la ‘enseñanza indirecta’, el planteamiento de problemas y de conflictos cognitivos, reducir su nivel de autoridad, para que el alumno no se sienta supeditado a lo que él dice cuando intente aprender o conocer alguna materia, respetar los errores y estrategias de conocimiento propias de los alumnos y no exigir la emisión simple de la ‘respuesta correcta’, evitar el uso de la recompensa y el castigo, promover que los alumnos construyan sus propios valores morales y asumir una actitud de exploración, descubrimiento y construcción paulatina, una nueva manera de pensar en la enseñanza.

Por su parte, en el constructivismo, el papel del alumno como protagonista de su propio aprendizaje consiste en construir estructuras a través de la interacción con su medio, con los otros y los procesos de aprendizaje, ser no sólo activos sino también actores, diseñadores y productores de contenidos, estar animados a descubrir hechos de tipo físico; a cimentar o reconstruir los de naturaleza lógico-matemática; en el caso de los conocimientos sociales de tipo convencional a aprenderlos; y los conocimientos de tipo social no convencional, a apropiarlos o reconstruirlos por sus propios medios, verse como un sujeto que posee un nivel específico de desarrollo cognitivo y tener confianza en sus propias ideas, desarrollarlas y explorarlas por sí mismos, aprender a usar la materia prima y fuentes primarias de la información en conjunto con materiales físicos, interactivos y manipulables para producir conocimiento, asumir la libertad de tomar sus propias decisiones y aceptar los errores como constructivos.

Esta nueva concepción del rol del educador y del estudiante promovido por el constructivismo intenta, en palabras de Tomas Motos Teruel, hacer ‘emerger un nuevo paradigma educativo, comprensivo e interaccionista, sociocultural y criterio creativo para proporcionar a los hombres y a las mujeres de este nuevo milenio los instrumentos que les permitan poder navegar en las aguas incontrolables de la globalización’; es decir, preparar a los jóvenes para vivir en este mundo que, en definitiva, es más suyo que nuestro.

MAGÍSTER EN ORIENTACIÓN EN SALUD MENTAL.

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