Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
Hace varias semanas se concretó un caso de violencia vicaria en Brasil, que nos recuerda la película “Durmiendo con el enemigo” (1990), de Laura (Julia Roberts), que aparenta en su matrimonio la pareja perfecta, con su marido, en la que ella siente un gran inmenso temor, ya que en realidad es un obsesivo controlador y abusivo, por lo que finge su muerte y escapa con su hija de esa pesadilla, que no dura mucho tiempo, cuando su marido descubre el engaño y decide vengarse.
Dice una frase, que “nunca conoces a quien tienes a lado“, solo pensemos en las parejas que conviven por cinco, diez hasta 40 años de casados, en la que en este caso, la mujer ama a su pareja de manera incondicional y suspira por él, y está dispuesta a esperar por él y comprende sus ausencias, atribuyéndolas a compromisos laborales, mientras que “él”, como dice la canción de José Luis Perales, “Ella y él”, vive una doble vida, con expectativas irreales, y niega ese vínculo amoroso, aunque sea descubierto.
Pero, es que el mito del amor romántico y esas frases de que” el amor lo puede todo”, el amor de verdad es para siempre”, “lo aguanta todo”, puede convertirse, algunas veces, en una relación tormentosa de violencia doméstica contra la mujer, en la que el comportamiento abusivo no es solo físico, emocional, entre otros, y en la que es usual, que el hombre se sienta dueño de la mujer, como dice la canción “Media vuelta”, “porque quieras o no yo soy tu dueño”, de José Alfredo Jiménez.
Lo anterior, se aplica a la violencia vicaria, que es un problema global según advierte las Naciones Unidas, ejercida por hombres entre 30 y 50 años, sin enfermedades mentales, que tienen una buena imagen pública, personas normales, en la que se llevan a cabo una serie de conductas y actitudes directamente sobre los hijos, con la intención de dañar y hacer sufrir a la mujer, y se presenta en momento de separaciones o divorcio, aunque también puede dirigirse a personas cercanas a la mujer e inclusive hacia las mascotas.
Es una violencia instrumental, que se sustituye una persona por otra, anunciada mediante amenazas, de naturaleza indirecta, ejercida contra la mujer, en la que los hijos se convierten en un mero objeto, un instrumento, o un arma, para dañar a la mujer para causarle un dolor extremo. “El padre, que usa a esos hijos como instrumento para hacer daño, sabe que el dolor que va a causar a la madre es mucho mayor que si la dañara a ella directamente y busca como último fin hacerle sentir la culpa de no haber protegido a sus hijos” (Sánchez, 2021).
La respuesta para lo anterior, es castigarla como delito, aunque lo más importante es que se concientice a la población sobre esta violencia invisibilizada, de venganza planificada, que se convierte en un homicidio de los hijos, sujetos vulnerables, que causa un grave problema emocional a la madre.
Por ello, hay que estar alerta y conocer sus señales, que se manifiestan con “amenazas tales como te voy a dar donde más te duele”, “si quieres te vas, pero te quito a los niños”, utilizando a los hijos para controlar a la madre y causarle angustia.
Antes de terminar, en cuanto a nuestro país, no hay estadísticas sobre violencia vicaria, pero hubo un caso en la Comarca Ngäbe Buglé, en la que el padre asesinó a sus cuatro (4) niños , precisamente después que la madre abandonara el domicilio familiar
Tampoco, está regulada en la Ley 82 de 2013 sobre violencia contra las mujeres, aunque ha habido intentos (2023,2024), pero de castigarla como delito, solo tendría una carga simbólica, no llena una laguna legal, porque viene a complementar la tutela penal, porque ya hay castigo para las lesiones y muerte de las víctimas. (LLoria, RTVE). Adicionalmente, aunque el derecho penal abogue por la igualdad y neutralidad de la ley penal, (Sánchez Reolid,2015), lo lógico que se estime como un delito de violencia de género, porque es una violencia machista, de abuso de poder y de control del hombre sobre la mujer, pareja o expareja.