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- 11/01/2026 00:00
Encuesta Vea Panamá: los datos que reflejan el sentir del país
Desde el próximo miércoles 14 y hasta el viernes 16 de enero, La Estrella de Panamá, junto a Prodigious Consulting, presentarán la encuesta Vea Panamá, séptima medición continua realizada después del proceso electoral del 5 de mayo de 2024. Pero más allá del anuncio, conviene detenerse en lo que este ejercicio realmente representa en el contexto actual.
Panamá no es una excepción en el mapa político regional. En Centroamérica y Sudamérica se repite un patrón cada vez más evidente, ciudadanos que acuden a las urnas con la esperanza de que se produzcan cambios reales en su vida cotidiana y que, al no verlos materializados, comienzan a preguntarse si aquellas promesas eran viables o si solo formaron parte del ritual electoral. Así, gobiernos que alcanzan el poder respaldados por altas expectativas sociales enfrentan rápidamente el desgaste provocado por la incapacidad de conectar su discurso político con la realidad que vive la población.
Bajo este escenario, Vea Panamá es un termómetro democrático del momento, un instrumento de escucha que permite asomarse al estado de ánimo del país y evaluar si avanzamos hacia una gobernabilidad más sólida o si, por el contrario, se acumula una frustración silenciosa. No se trata únicamente de cifras, sino de algunas preguntas de fondo: ¿se siente hoy la población representada?, ¿predomina la esperanza o comienza a instalarse la resignación?, ¿existe paciencia frente al proceso de gobierno o ya se percibe alguna señal de agotamiento?
Estas preguntas adquieren mayor relevancia cuando se contrastan con la coyuntura actual. Desde el discurso oficial se destacan las obras realizadas, el camino de las decisiones adoptadas y la apelación al tiempo como condición necesaria para corregir errores heredados. Sin embargo, en la calle persisten preocupaciones que no admiten espera, tales como: la generación de empleo, el alto costo de la vida, la calidad de los servicios públicos y el fortalecimiento de la institucionalidad. La brecha entre lo que se dice y lo que se vive es un fenómeno ampliamente conocido en la región, y la experiencia demuestra que la narrativa del “déjennos gobernar” tiene un margen limitado antes de agotarse.
Ignorar los datos, viendo cómo evolucionan conlleva en oportunidades riesgos que ya han quedado registrados en la historia reciente del continente. Cuando los ciudadanos dejan de sentirse escuchados, buscan alternativas, a veces por fuera del sistema, alimentando procesos de polarización, liderazgos autoritarios o rupturas institucionales, que en ocasiones erosionan la democracia desde adentro.
América Latina ha recorrido ese camino más de una vez y los costos han sido altos. Por eso, los resultados que se presentarán en los próximos días no miden únicamente niveles de aprobación o desaprobación. Miden algo más profundo y decisivo, el estado emocional y político del país. Entenderlo a tiempo, puede marcar la diferencia entre corregir el rumbo o repetir errores que la región conoce y es precisamente por eso que vale la pena seguir con atención lo que esta encuesta tiene que decir.
Recuerde estimado lector, que aquello que no se mide simplemente no existe. Y, cuando los datos reflejan con claridad el sentir de la sociedad y aun así son ignorados, suele confirmarse aquel viejo dicho popular: “en política no hay sorpresas, solo sorprendidos”.