El 14, 15 y 16 de enero, La Estrella de Panamá publicó la primera encuesta Vea Panamá correspondiente al año 2026. Más allá de las cifras, el estudio ofrece una radiografía del estado de ánimo económico del país. En parte de sus resultados se revela cómo los ciudadanos perciben su situación financiera y cuáles son sus expectativas inmediatas.
En particular, el capítulo económico marca una pauta clara sobre la realidad que viven hoy los hogares panameños, donde se define como un tiempo de prudencia, cautela y una evidente preocupación en el corto plazo.
Hay un dato que podría permitir afirmar el momento económico que vive Panamá, 63 % de los panameños no planea realizar ninguna inversión importante en los próximos seis meses. Solo 37 % contempla hacerlo. En cualquier economía dinámica, la disposición a invertir, en casa, auto, negocio o estudios, es un termómetro de confianza.
Estos números muestran que seis de cada diez ciudadanos han decidido postergar decisiones de inversión relevantes. No se trata de un fenómeno aislado ni de prudencia financiera individual. Es una señal colectiva de cautela. Cuando la mayoría opta por esperar, el mercado interno pierde dinamismo y la economía comienza a contraerse desde su base más sensible, los hogares.
En otra de las preguntas realizadas en el bloque económico se planteaba a los entrevistados, que, ante la posibilidad de recibir un dinero inesperado, ¿Cómo lo usaría principalmente? La respuesta mayoritaria, fue que casi 30 % lo guardaría como ahorro y 26.3 % lo destinaría a cubrir gastos básicos del hogar. Es decir, más de la mitad prioriza estabilidad y supervivencia antes que consumo. Apenas 5.8 % lo usaría en gastos no esenciales como vacaciones o entretenimiento.
Este comportamiento es característico de contextos de incertidumbre económica. Cuando las familias perciben fragilidad en el empleo, baja liquidez o riesgo de pérdida de ingresos, el impulso natural no es gastar, sino protegerse. El ahorro deja de ser planificación y se convierte en escudo.
Otra de las preguntas fue, si su situación económica empeorara ¿Qué gastos reduciría o eliminaría primero?, el primer ajuste sería reducir gastos de recreación (32.8 %), seguido de comprar marcas más económicas de alimentos (26.8 %) y dejar de comer fuera de casa (20.3 %). Los hogares no están pensando en dejar de pagar servicios básicos ni en atrasarse en deudas bancarias como primera opción. Antes de comprometer obligaciones estructurales, sacrifican calidad de vida y consumo discrecional.
Estos resultados muestran que actualmente, nadie gastará más de lo que tiene. Mucho menos pensará en endeudarse cuando se percibe que existe incertidumbre sobre el futuro de la economía.
Todos queremos que el país avance aceleradamente. Queremos inversión, empleo, dinamismo. Pero la encuesta refleja una dinámica de contracción doméstica. La economía no solo se mide en cifras macroeconómicas; se mide en decisiones cotidianas. En la familia que decide no comprar. En el joven que pospone estudios. En el emprendedor que aplaza su inversión. En el consumidor que cambia marcas o deja de salir.
Hoy el mensaje es claro. Panamá vive un momento de cautela profunda. Solo si el país es capaz de enviar señales claras de generación de empleo, dinamismo productivo y reconstrucción de la confianza institucional, esa cautela que hoy domina a la sociedad podrá transformarse en un nuevo impulso para el consumo y la inversión. Porque antes de crecer, la gente necesita confiar...
*El autor es director de Prodigious Consulting