El edificio, cerrado hace más de una década por problemas estructurales, pasó de albergar a cientos de estudiantes a convertirse en un albergue temporal...
- 15/07/2026 00:00
Hato Ratón y el impulso de la producción local en la comarca Ngäbe-Bugle
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Agrega La Estrella en Google ↗️El pasado mes de abril, la comunidad de Hato Ratón, en la Comarca Ngäbe-Buglé, organizó su primera feria de productos locales, un evento que supuso la culminación de meses de planificación colectiva. La iniciativa involucró de manera directa a los productores y a sus familias, marcando un precedente en la gestión comercial de esta zona de la comarca.
Tradicionalmente, la economía de Hato Ratón ha dependido de un frágil equilibrio entre la subsistencia y los subsidios estatales, como la Red de Oportunidades, 120 a los 65 o el programa de becas escolares PASE-U. Con un empleo formal limitado a las tiendas locales o puestos gubernamentales en salud y educación, los locales deben desplazarse fuera de la comunidad para trabajar. En particular, cada año, una gran parte de la población —incluyendo mujeres y niños— se desplaza hacia otras regiones de Panamá y, fundamentalmente, hacia Costa Rica, donde trabajan en la cosecha del café. El dinero conseguido lejos de casa les permite desarrollar su vida y la de sus familiares en sus comunidades.
En la última década, esta tendencia ha comenzado a cambiar impulsada principalmente por la creciente comercialización de productos locales, especialmente café. La experiencia acumulada en Costa Rica en torno a la producción de este grano ha dotado a los productores ngäbe de Ratón de los conocimientos y habilidades técnicas necesarias para optimizar la producción y la gestión de sus fincas. Esta actividad fue inicialmente promovida por la Fundación Nuestra Señora del Camino, una organización social de San Félix que en 2014 empezó a aportar insumos y formación a los productores locales.
Además, la organización los puso en contacto con Café Durán, una de las mayores comercializadoras del país, que comenzó a comprarles directamente. Con el tiempo, la comunidad ha seguido participando en proyectos de organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la FAO, además de la colaboración técnica del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA).
Ahora, sus habitantes han dado un paso más y han organizado esta primera feria para vender productos locales. No solo se centró en el café, sino que también se vendieron otros productos como papas y cebollas, además de carne y artesanías elaboradas por las mujeres de la comunidad.
La planificación y ejecución del evento se llevó a cabo de manera autogestionada y con la participación activa de la comunidad local. Los locales se organizaron en “juntas” de trabajo comunitario para preparar el terreno y construir puestos de madera y utilizaron las redes sociales para difundir la invitación. La feria duró tres días y contó con el apoyo de los docentes de la escuela local, quienes colaboraron en la difusión y en la participación de los estudiantes. Según los organizadores del evento, la respuesta fue positiva y recibieron visitantes tanto de comunidades cercanas como de áreas fuera de los límites comarcales.
Con actividades como esta, los habitantes de Hato Ratón y de las comunidades aledañas quieren no solo vender sus productos sino darse a conocer y empezar a incorporarse al mercado nacional para consolidarse como productores de café a nivel nacional. Su objetivo es reducir la dependencia de los subsidios estatales y mitigar la necesidad de salir de sus comunidades por razones económicas.
La comercialización de sus productos, facilitada por intervención de las entidades mencionadas, pero también por el acceso a la comunidad con vehículo terrestre motorizado, está permitiendo que las familias obtengan ingresos sin tener que abandonar su comunidad.
Los habitantes de Hato Ratón sostienen firmemente que el fortalecimiento de su economía no depende de un modelo asistencialista basado únicamente en el apoyo monetario, sino de potenciar su propia capacidad productiva real.
La propia comunidad exige que se invierta en herramientas, insumos, formación técnica y, sobre todo, en infraestructuras sólidas como centros de acopio y mejores rutas de transporte que les permitan incorporarse al mercado nacional de forma competitiva y lograr su autonomía. Para los productores locales, el fortalecimiento de estos espacios de comercialización no solo representa el impulso de la economía familiar, sino también la clave para garantizar el arraigo y la permanencia en su propio territorio.