• 20/07/2026 00:00

Ideología, evolución y guerras

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Lo que separó al hombre -en un momento dado de la evolución- del simio fue el trabajo. En la actualidad lo que distingue la humanidad -momentáneamente- del complejo sistema de datos son los sentimientos. (ADS).

La ideología es la concepción que el hombre tiene del mundo y de su presencia en el mismo. En los últimos 100 años que precedieron estos momentos; la lucha por la hegemonía se libró entre capitalismo y comunismo o más apropiadamente entre el imperialismo y el sistema socialista o regímenes de dictadura del proletariado.

En el presente la dominación global es presidida por el capitalismo de Estado. En Estados Unidos de América como en China, básicamente, el Estado es el que determina qué producir, cómo producir y para quién producir.

Ahora bien, en los momentos definitorios que vive la humanidad, la existencialidad se debate entre el homo sapiens y la “artificial intelligence” (AI) y, especialistas, sostienen que el desenlace final estará determinado por el momento en que la AI sea dotada de “sentimientos”.

Sin embargo, lo que oteamos en el horizonte humano es precisamente lo contrario, esto es, la deshumanización del hombre. Pongamos dos ejemplos, uno cercano y otro más alejado de nuestra cotidianidad.

En Panamá el grupo dominante (Plutocracia minera, corrupta, clientelar y antinacional) antepone 40,000 empleos y 5% del PIB, que supuestamente representa la explotación de la mina de cobre de Donoso por 37 años; a la degradación total de los suelos y contaminación de las aguas del Istmo de Panamá, per saecula saeculorum.

Por otro lado, en un rincón del este europeo en una guerra inútil (como todas), uno de los contendientes en vías de agotar sus reservas humanas para el combate, ya ha equiparado un batallón de soldados-hombre y soldados-drones.

En síntesis, el peligro que corre la humanidad hoy no es que la “Inteligencia Artificial” (IA) sea dotada de los sentimientos humanos y decida adversar o contender contra sus creadores; sino la deshumanización total del hombre en el más estricto sentido de la palabra.

¡Así de sencilla es la cosa!

* El autor es abogado y analista político
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