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- 08/12/2015 01:00
A qué juega Turquía (II)
Unas de las consecuencias más importantes, sino no la más decisiva en la dinámica del conflicto sirio, tiene lugar en la esfera militar, habida cuenta de su impacto en el equilibrio estratégico regional y global, me refiero al establecimiento en Siria del sistema antiaéreo de cohetes múltiples S-400 Triumf.
Tales sistemas actualmente son los más avanzados en defensa antiaérea y antimisilística en poder de Rusia. Los mismos están dotados de seis baterías de hasta 20 misiles para destruir modernos medios de ataque aeroespacial, incluidos cohetes balísticos, hasta una distancia de 250 km, por lo que fácilmente pueden incluir gran parte del territorio de Turquía, casi la totalidad del territorio del Líbano y Siria, 2/3 partes del territorio de Israel y el norte de Jordania.
No menos importante que las dos anteriores, lo son las consecuencias políticas. Entre ellas es posible diseccionar al menos dos. La primera, de impacto macropolítico, como lo es el giro estratégico en la lucha internacional contra el Dáesh, escenificado por Francia, consistente en una redefinición de alianzas. Ciertamente, los atentados en Paris catalizan la necesidad de forjar una gran alianza contra Dáesh. Un escenario que dibuja una hipótesis contraria, podría considerar que el affaire consumado por el socio díscolo de la OTAN, contra el avión ruso, esté orientado a implosionar una coalición indivisa contra el Dáesh, exacerbando los objetivos contrapuestos de las partes, con el argumento de que la incursión rusa en territorio sirio, cuando tuvo lugar el ataque turco, se hizo en una zona no controlada por Dáesh, lo que ralentiza la búsqueda de una salida política al conflicto sirio.
Al corolario macropolítico referenciado, hay que agregar una acción que, de producirse, reacomodaría las placas tectónicas de la geopolítica mesoriental, pues sería letal para la existencia misma del Estado turco. Ella sería el reconocimiento y aliento por una hiperpotencia de la erección del Estado kurdo (la mayor nación sin Estado del planeta, con 36 millones de habitantes). Tal acción, de tomar aliento y sin lanzar un solo tiro, terminaría no solo partiendo en dos al Estado turco, sino que la réplica del seísmo afectaría a toda la región, haciendo añicos el tan vilipendiado hoy Acuerdo Sykes-Picot.
Para finalizar, prefiero hacerlo en palabras de interpósita persona que, como muchas otras, ha hecho una valoración racional de los hechos. Me refiero al vicecanciller de Alemania, Sigmar Gabriel, quien en una rueda de prensa indicó que ‘este incidente revela que tenemos un actor que, según el testimonio de diferentes partes en la región, es impredecible, y se trata de Turquía y no de los rusos '.
*PROFESOR TITULAR DE RELACIONES INTERNACIONALES DE LA UP.