• 23/06/2010 02:00

Imágenes de juventud

Uno de los saldos sociales más característicos de la modernidad en los países en desarrollo es la forma como determinados sectores han s...

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Uno de los saldos sociales más característicos de la modernidad en los países en desarrollo es la forma como determinados sectores han sido excluidos de las políticas nacionales. Uno de ellos es, sin duda la juventud, situación que en los últimos años ha tornado mucho más compleja y conflictiva la realidad que les toca vivir y que hace creciente su problema y complica cualquier estrategia de solución.

Los conceptos ‘compleja’ y ‘conflictiva’ son ejemplos de la tipificación que utilizan los analistas para describir este escenario en que se desenvuelve la vida de ese sector de la población de hoy y que les obliga a buscar salidas a través de agrupamientos y pandillas para sobrevivir.

La investigadora mexicana Rosa Reguillo Cruz explica cómo el aumento de la desnutrición, las causas evitables de muerte, el desempleo, el deterioro educativo y las vías informales para la supervivencia, se han ‘depauperado’ y ‘vapuleado’ a este grupo vulnerable y obligado a las familias a imponer mayores presiones sobre sus propios miembros.

En Panamá, esas circunstancias no son diferentes y no obstante, los satisfactorios índices económicos globales, los hechos que involucran a jóvenes muestran una estadística bastante alarmante. Solo en una década, los datos de infracciones pasaron de 2 mil 357 en 1990 a 4 mil 300 en el año 2000, según Panamá en Cifras.

Se sabe que este segmento de la población llega a un poco más de los 800 mil individuos y que un 6% están involucrados en bandas y actividades delictivas. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), un 15% de ellos en edad escolar, no asisten a los centros educativos. Mientras que la tasa de asistencia a la escuela entre los chicos de 5 a 14 años es de 87%, esta cifra disminuye al 59% con los de 15 a 19 años.

Estos muchachos que se van quedando rezagados, sin escuela, sin perspectivas de trabajo, sin posibilidades económicas, aquellos afectados por una cultura de hogares disfuncionales, constituyen los desplazados, que van a buscar una ‘salida’ a su situación; escapar a ser víctimas del pandillerismo y que, paradójicamente, se convierten en los sicarios o verdugos de otros hasta en sus propios barrios, afirma Jorge Alonso.

Esta dinámica de actuación como respuesta a la exclusión ha sido la acción protagónica de este sector social, pero sus capacidades de construcción, sus virtudes y posibilidades, poco ocupan los principales nichos de divulgación. Esta circunstancia hace todavía más marcada su invisibilidad y aleja las posibilidades de aprovechar potencialidades y capacidades creativas innatas.

Es por esta razón que la Organización de los Estados Americanos (OEA) ha propuesto un programa regional con el nombre de ‘Construcción de una cultura de paz con los jóvenes centroamericanos a través del diálogo social, el arte y los medios’. El principal objetivo es restringir la violencia pandillera que afecta a este grupo tanto local como regionalmente.

Para poner en práctica este programa, la OEA se ha asociado con la Fundación Trust, USAID, la empresa Music Television (MTV), Radio Nederland Training Centre (RNTC), el sector gubernamental y con los medios de comunicación tanto impresos como audiovisuales para desarrollar las estrategias en cuatro países de Centroamérica: El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Panamá —aquí con el Consejo Nacional de Periodismo—.

Esta iniciativa supone crear una red o redes con 30 organizaciones juveniles que trabajen en cada país para enseñarles a usar los medios de comunicación. El propósito es que los chicos puedan preparar campañas sobre los temas que les son más cercanos y que les permitan brindar ideas nuevas, refrescantes sobre cómo enfrentar las contingencias en cada uno de estos espacios.

Juanita Uribe, gerente del proyecto, afirma que los jóvenes son una fuerza del desarrollo, emotiva para que se expresen y digan cómo puede ser la sociedad donde habitan. Para que tengan también una opinión sobre la forma de construir la paz, a partir de sus antecedentes de pobreza y exclusión social. El proyecto buscará candidatos a través de las organizaciones que los agrupan y con ellos desarrollará una experiencia de capacitación para que aprendan a expresarse a través del lenguaje de los medios de comunicación y puedan construir sus mensajes, sus testimonios, sus respuestas, ideas y las hagan llegar a los demás. Algunos de los instrumentos serán las nuevas tecnologías, entre ellas el blog, twitter y el chat en celulares.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO

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