Panamá defiende ante China fallo sobre el Canal y la separación de poderes, exigiendo respeto a su soberanía y Constitución ante la OEA
- 24/06/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️A una semana de la instalación de la nueva legislatura, la elección de la junta directiva de la Asamblea Nacional del 1 de julio se mueve entre acuerdos reservados, reacomodos políticos y una aritmética legislativa que empieza a perfilar el resultado antes de la votación en el pleno.
En ese escenario, la diputada Shirley Castañedas, de Realizando Metas (RM), se consolida como una de las principales aspirantes a presidir el Órgano Legislativo, en medio de una correlación de fuerzas donde el Partido Revolucionario Democrático (PRD) vuelve a posicionarse como pieza clave de la negociación.
Aunque la bancada no ha anunciado una decisión oficial, fuentes legislativas señalan que sus 13 votos se han convertido en el eje de la contienda, con capacidad de inclinar la balanza hacia el bloque oficialista si se concreta un respaldo a Castañedas.
El propio presidente José Raúl Mulino aportó un matiz político al ambiente previo a la elección. Durante su conferencia semanal del 18 de junio, fue consultado sobre los nombres que suenan para presidir la Asamblea, entre ellos Castañedas y el diputado Luis Eduardo Camacho.
El mandatario afirmó que no tiene objeciones hacia ninguno de los dos y que trabajará con quien resulte electo por mayoría legislativa. “Me siento bien con cualquiera de los dos. Con el diputado Camacho y con la diputada Castañeda. No tengo ningún problema con ninguno de los dos si los votos los llevan a la presidencia del Órgano Legislativo”, señaló, una declaración leída en el ambiente político como una señal de neutralidad frente a la disputa interna.
De forma pública, el PRD mantiene una postura de evaluación. En redes sociales su bancada indica que el colectivo sigue en conversaciones internas y analiza distintos escenarios, incluida la posibilidad de presentar una candidatura propia. Sin embargo, en el entorno legislativo crece la percepción de que la definición real se inclina hacia un alineamiento con el bloque de RM, lo que reconfiguraría de inmediato la correlación de fuerzas en el pleno de 71 diputados.
En ese contexto, el reglamento interno de la Asamblea Nacional establece que la elección de la presidencia y de la junta directiva se define por mayoría de votos en el pleno, en una sesión de instalación en la que se vota cargo por cargo. En la práctica, esto obliga a cualquier aspirante a construir al menos 36 votos para alcanzar la presidencia, en un escenario donde las alianzas resultan determinantes.
El último antecedente electoral en el Legislativo dejó una fotografía distinta. En la elección anterior, Jorge Herrera ganó la presidencia de la Asamblea con 37 votos frente a los 34 alcanzados por Shirley Castañeda, entonces candidata de RM con respaldo del PRD.
Aquella votación fue posible gracias a una alianza entre el Partido Panameñista, Cambio Democrático, Seguimos y una parte importante de la bancada Vamos. Sin embargo, esa arquitectura política cambió con el tiempo, entre tensiones internas y reacomodos de fuerzas.
El pleno actual presenta una dispersión mayor. Vamos cuenta con 16 diputados, Realizando Metas con 14, el PRD con 13, Cambio Democrático con 8, el Partido Panameñista con 8, la bancada mixta con 5 diputados, Seguimos con 4, el Partido Popular con 1 y cuatro diputados sueltos. Además, se recuerda que en el año legislativo se produjo la expulsión de tres miembros de la bancada Vamos, un hecho que reconfiguró los equilibrios internos de esa bancada.
En este escenario, ninguna fuerza política alcanza por sí sola la mayoría, lo que obliga a negociaciones cruzadas donde el PRD y sectores de Vamos vuelven a tener un peso decisivo.
En esta nueva etapa, el diputado Jorge Herrera enfrenta un escenario más estrecho. Sin un eventual respaldo de Vamos, su base se limita principalmente al Partido Panameñista y apoyos dispersos en otras bancadas, una suma que no le permite competir con fuerza en la elección de la presidencia.
Fuentes políticas señalan que su margen de articulación se reduce, mientras otros bloques avanzan en acuerdos paralelos que ya empiezan a definir el panorama previo a la votación.
Herrera aún mantiene su candidatura, pero a lo interno del panameñismo alegan solo esperan que el PRD haga público su respaldo a Castañedas para que el actual presidente de la Asamblea anuncie el retiro de su candidatura.
La bancada independiente Vamos evalúa la posibilidad de presentar una candidatura propia a la presidencia de la Asamblea, con los nombres de Alexandra Brenes y Janine Prado entre las opciones.
Sin embargo, en el propio Legislativo se interpreta esta movida como una señal de identidad política y cohesión interna.
Con el PRD como factor bisagra, RM como bloque articulador y una oposición fragmentada, la presidencia del Legislativo se perfila como el resultado de acuerdos previos más que de una competencia abierta en el pleno.
En ese escenario, Shirley Castañeda aparece con ventaja en la recta final, mientras el resto de las fuerzas políticas intenta reacomodarse en un tablero que ya comenzó a cerrarse antes de la instalación de la nueva legislatura.