• 13/12/2014 01:01

¿Por qué la impunidad?

La imagen del país es fundamental para mantener nuestra posición en el mundo económico

Con un nuevo Gobierno, más bien un nuevo estilo de gobernar, la ciudadanía abriga grandes expectativas sobre los caminos que los gobernantes panameñistas y sus colaboradores, basados en su ideología de desarrollo y justicia social, tomen para obtener progreso para todos.

Que ciudadanía, trabajadores, marítimos, agricultores y empresarios de buena voluntad hagan producir las favorables condiciones de nuestra geografía y el esfuerzo laboral e intelectual de los que aquí trabajamos, para crear un ‘Panamá beneficio’, que es la meta histórica. El subdesarrollo económico, un pasado colonial, y una subestimada dependencia al ‘pro mundi’, limitó en el tiempo el concretar las amplias avenidas de bienestar local que desde el antiguo Portobello se han vislumbrado para nuestro país.

Colonialismo, dictaduras, violencia, corrupciones, ineficacia administrativa han minado los grades objetivos. Nos han costado mucho los logros alcanzados. Desde mártires por la Soberanía, invasiones militares, explotaciones mercantiles, inequidades sociológicas que aún no logran ingresos justos para trabajadores y productores, indemnización para las víctimas de la violación de los DDHH, adecuada nutrición y educación para nuestros obreros, campesinos y las etnias indígenas.

En su recorrido histórico, América Latina ha venido superando etapas, y experimentando fórmulas que nos permitan a los productores, economistas y desarrollistas, de hoy y mañana, alcanzar los niveles de Desarrollo Humano y Felicidad integral social. Estos concepto macrosociales exigen la participación inteligente y honesta con criterios ajustados al bien común de todos. El egoísmo, la codicia, la corrupción, el juegavivo, el enriquecimiento injustificado e ilícito, las coimas, y todas las trampas de los pésimos administradores, son obstáculos que la ciudadanía, la sociedad civil, los gremios empresariales o laborales o cómo se le quiera llamar a todos los que aquí vivimos y trabajamos tenemos que corregir urgentemente.

La causa de los vicios que hoy se denuncian es la impunidad, la falta de justicia en el pasado. Los crímenes, las persecuciones políticas, los exilios, los desaparecidos, los guerrilleros muertos con intervenciones internacionales, muchos de ellos desconocidos y abandonados en los campos, que nunca fueron investigados ni juzgados. Junto a los deshonestos civiles y militares que acumularon bienes, acciones, negociados y cuentas cifradas en el extranjero hábilmente ocultas por financistas y firma especializadas, aún muy prestigiadas; que han resultado muy difícil detectar, aún a auditores con experiencia.

Así ha ocurrido cuando se han intentado detectar sus fuentes y actuales destinos de militares y sus cómplices civiles. Inclusive, se han robado unos a otros, cuando han muerto por accidentes sospechosos. Estos impunes modelos los han copiado y repetido, pretendiendo otra vez pasar agachados, amparados por un sistema de justicia justamente inventado para ese fin. Pero al país le faltan recursos para pagar la deuda externa. Inversiones para garantizar la seguridad alimenticia, investigaciones agrícolas.

Los modernos inversionistas con responsabilidad social, los capacitados trabajadores, exigen un Gobierno transparente, de profesionales eficaces que nos permitan dar buen servicio al mundo para merecer y exigir el respeto a nuestra soberanía y a nuestra economía. Pero sobre todo lograr la unidad y el desarrollo educativo y social, el progreso y la paz que ofrecer a los panameños que vendrán en el futuro.

Los símbolos emblemáticos de la impunidad tenemos la obligación de enmendarlos, para recuperar los patrimonios usurpados y disponer de los recursos que pertenecen al país.

Las modificaciones legales y los procedimientos que deban ser revisados, así como los funcionarios que adquirieron malas costumbres o no ‘fueron bien criados’, deben ser reemplazados por ejecutivos que pasen el filtro de los concursos, los méritos y la aceptación por la opinión pública.

La Constituyente es el instrumento base que debe ser reformulado, según una consulta muy amplia a la ciudadanía, donde la economía y la sociología estén al servicio de la democracia real.

El futuro igualmente debe garantizar el respeto a los DDHH y Constitucionales para todos. Entonces la prevención debe incluir esos Derechos, para evitar que su violación se vuelva a repetir en nuestra historia. Desde 1904 se viene exigiendo corregir los tratados del Canal. En 1936 se elimina la cláusula de intervención militar. A los Tratados Torrijos Carter se les ha solicitado su revisión desde su inicio, acogiendo lo expresado por el pueblo el 9 enero del 64. Los modernos conceptos deben ser analizados y estudiados para fijar estrategias diplomáticas, considerando las actuales realidades geopolíticas y la próxima apertura del canal ampliado. La imagen del país es fundamental para mantener nuestra posición en el mundo económico, para lo que deben tomarse todas las medidas preventivas para erradicar la impunidad y las injusticias sociales.

Por un Panamá mejor.

*MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.

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