• 06/02/2026 00:00

Inaudita deportación de dirigente sindical de la CSA

Los derechos de los trabajadores recogidos en legislaciones nacionales e internacionales están dirigidos a proteger al trabajador frente al poder del empleador. Entre estos derechos, considerados como fundamentales, se encuentran: libertad de trabajo, no discriminación, libertad sindical y negociación colectiva, condiciones dignas y seguras, libertad de expresión, protección contra represalias, entre otras. Tres actores sociales tienen la responsabilidad y deben velar por su aplicación: Estado, empresario y trabajadores.

Siendo así, qué sucede cuando el actor Estado a través del Gobierno se declara “empresarial y de nadie más”. Qué sucede cuando plantea que reducirá la principal fuerza organizada de los trabajadores, Suntracs, a su mínima expresión y se toma la conducción de otras organizaciones sindicales con sindicalismo amarillo. Qué, cuando la institucionalidad, Mitradel, permite la violación de los derechos laborales y sindicales: reducción de salarios, despidos masivos, presiones a los trabajadores para firmar “mutuos acuerdos, desmantelamiento en algunas empresas de normas de seguridad ocupacional, no admisión de convención colectiva, no certificación de juntas directivas de organizaciones sindicales que pasaron por multitudinarias asambleas generales de trabajadores mientras reconoce seudo dirigentes que no han ido a elecciones. Igualmente han hecho gala de la guerra jurídica (lawfare), mecanismo que utiliza para hacer uso político del sistema legal con el objetivo de perseguir, inhabilitar o sancionar a miembros del Suntracs y organizaciones sociales, dándoles a estas ilegales acciones una fachada de legitimidad.

Lo más grave, la persecución, judicialización, encarcelamiento, exilios obligados, fallos fuera de normas legales, a los que someten a dirigentes sindicales, sobre todo del Suntracs, que rechazan las políticas de pauperización de la clase obrera y que han manifestado su posición de defensa a la Patria. Recordamos que Panamá está en el listado de la OIT de los 25 países mayores violadores de los derechos laborales y la libertad sindical.

Inaudito y sin antecedente lo acaecido este domingo 1 de febrero contra el compañero Marcelo Di Stefano quien visitaba nuestro país en el marco de una reunión de la CSA con la OIT, quien fue retenido en el aeropuerto de Tocumen con custodia durante 7 horas, sin que se le diera explicación alguna para luego ser deportado. Marcelo, abogado y catedrático universitario argentino y secretario de fortalecimiento y organización de la Confederación Sindical de las Américas (CSA-TUCA), se ha caracterizado por su defensa de los derechos sindicales de los trabajadores a nivel mundial, y una activa voz contra los atropellos y violaciones de los derechos humanos de los dirigentes del Suntracs perseguidos políticos del régimen. El Gobierno autoritario de Mulino viola con ello el Convenio 87 de la OIT, al Pacto de San José y otros pactos internacionales que son ley en Panamá al haberlo suscrito.

Este accionar levantó el repudio de diferentes organizaciones sindicales y de derechos humanos a nivel mundial y nacional, puso en alerta a la OIT de la situación de continua violación de derechos sindicales que confronta el movimiento obrero panameño que ha sido denunciada por Suntracs-Conusi.

Mulino y su ministra empresarial del trabajo no resuelven el problema del alto desempleo, informalidad laboral, evasión de cuotas de seguridad social, siguen en la lógica de empleos temporales y reducen salario a los jóvenes disfrazándolos de pasantía que tampoco otorgan seguridad social, pero siguen con acciones de prepotencia contra las organizaciones sindicales a fin de dejar a los trabajadores en indefensión para imponer “esclavitud laboral en el siglo XXI”.

Mulino volvió a hacer alarde de su talante autoritario, en su arrogancia trasgrede todo derecho, toda normativa, su odio a los sectores populares y sus organizaciones lo lleva a emplear tácticas agresivas, represivas que buscan acallar las voces que nunca callarán, las del pueblo que sigue en resistencia activa.

*Conusi-Frenadeso
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