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- 24/05/2026 00:00
Inteligencia artificial: el punto de quiebre de la ciberseguridad global
Después de casi 20 años trabajando en el campo de la ciberseguridad y haber concientizado a más de 2,000 personas sobre los riesgos relacionados con las amenazas digitales y la creciente ola de ciberataques globales, en ocasiones pareciera que todo el esfuerzo realizado hubiera sido “arar en el mar”. Cada día vemos nuevas filtraciones de datos, ataques de ransomware, interrupciones de servicios críticos y organizaciones enteras paralizadas por incidentes que pudieron haberse evitado.
Es importante mirar el otro lado de la historia.
Si durante todos estos años no se hubiera trabajado intensamente en la creación de conciencia, en fortalecer capacidades, en impulsar mejores prácticas y en formar profesionales en ciberseguridad, probablemente hoy el escenario sería mucho más grave: más empresas comprometidas, más infraestructuras críticas afectadas y pérdidas económicas aún mayores a nivel mundial. En el mundo de la ciberseguridad también debemos empezar a ver el vaso medio lleno y no únicamente el vaso medio vacío.
Muchas de las organizaciones que hoy sufren incidentes graves no implementaron las recomendaciones que durante años se les han compartido. En muchos casos, las áreas de ciberseguridad fueron vistas como un gasto y no como una inversión estratégica. Los presupuestos necesarios para reducir el nivel de riesgo fueron postergados, minimizados o ignorados por completo. Hoy, muchas de estas organizaciones están experimentando de primera mano el verdadero impacto de un ciberataque: pérdidas millonarias, interrupciones operativas, afectación reputacional, tiempos extensos de recuperación e incluso la posibilidad de cerrar operaciones producto de no haber tomado las decisiones correctas en el momento adecuado.
Estamos entrando en una nueva era de la ciberseguridad.
La incorporación de herramientas de inteligencia artificial cada vez más avanzadas en manos de los ciberdelincuentes está cambiando radicalmente el panorama de amenazas. Los ataques son más rápidos, más automatizados, más personalizados y mucho más difíciles de detectar. Hoy, un atacante puede utilizar inteligencia artificial para generar campañas de phishing altamente creíbles, automatizar vulneraciones o incluso desarrollar códigos maliciosos con niveles de sofisticación que antes requerían grandes equipos técnicos.
Esto obliga a las organizaciones a elevar significativamente su nivel de preparación. Ya no basta con tener soluciones aisladas o controles mínimos. Es necesario fortalecer presupuestos, incorporar más expertos, analizar los riesgos desde todos los ángulos posibles e implementar modelos de “Cybersecurity by Design” desde la concepción misma de los proyectos tecnológicos.
Asimismo, se vuelve indispensable adoptar las mejores prácticas de Secure Development Life Cycle (SDLC), proteger todas las capas de los servicios tecnológicos, fortalecer los modelos de Service Support y Service Delivery, y apoyarse en servicios consultivos y servicios administrados especializados que permitan responder con velocidad y efectividad ante incidentes.
En este contexto, el rol de las empresas de telecomunicaciones también adquiere una relevancia cada vez mayor, entendiendo que la ciberseguridad ya no es un tema exclusivo de especialistas, sino un componente esencial para la sostenibilidad de las empresas, las instituciones y la sociedad en general.
La ciberseguridad no puede seguir siendo una guerra asimétrica donde los ciberdelincuentes siempre tengan ventaja. Las organizaciones deben evolucionar hacia modelos más resilientes, más inteligentes y más proactivos, donde la prevención, la detección temprana y la capacidad de recuperación sean pilares fundamentales del negocio.
Precisamente, en el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, que se conmemora cada 17 de mayo, resulta oportuno reflexionar sobre cómo la conectividad y la digitalización han transformado nuestras vidas, pero también sobre la enorme responsabilidad que implica proteger los ecosistemas digitales que hoy sostienen la economía, los gobiernos y las comunicaciones del mundo.
La ciberseguridad dejó de ser un tema tecnológico. Hoy es un tema de supervivencia empresarial.