• 14/01/2015 01:00

A disfrutar el verano con juicio

El clima nos trae días soleados con cielos despejados y mucha brisa, sobre todo en las noches

El Desfile de las Mil Polleras, que se celebró con esplendor el fin de semana pasado, y la inauguración de la Feria de las Flores de Boquete, que se pronostica más atractiva que años anteriores, han iniciado la temporada de verano. Época de vacaciones escolares, sol, playa, paseos, diversiones al aire libre, esperada por muchos para hacer lo que en épocas de lluvias y chubascos tropicales resulta difícil. Pero hay que observar ciertas precauciones aconsejadas por un criterio prudente que muchos desatienden.

Primero las cosas buenas. El clima nos trae días soleados con cielos despejados y mucha brisa, sobre todo en las noches. Tiempo para volar cometas, para ir a las playas, para cosechar ciruelas traqueadoras y marañones de los propios árboles, para chupar caña recién cortada, para bañarse en los ríos de aguas cristalinas, para montar caballo y bicicleta.

Tiempo para recorrer el país visitando ferias agropecuarias, artesanales, culturales y folklóricas que se organizan siguiendo ya una tradición muy panameña. Las de Boquete, La Chorrera, Azuero, Bugaba, Soná, Churuquita, David, Ocú, Colón, Chepo, Chepigana, Santa Fe, por solo mencionar algunas, dejando de mencionar una pléyade de otras menos conocidas, pero no menos interesantes. Y que decir de festividades patronales y religiosas en tantos poblados del interior, como: el Cristo de Esquipulas de Antón y el de Alanje y el de La Atalaya en Semana Santa.

El repertorio de actividades también debería incluir visitas a museos, no solo los de la capital como el del Canal y el de la Biodiversidad, sino muchos otros que enriquecen nuestra cultura, como los de Penonomé, David, Los Santos, El Caño, El Pausílipo, Barriles y Portobelo; así como también en iglesias, comenzando por las de Natá de Los Caballeros y Santo Domingo de Parita y la Episcopal de Colón, que encierran tanta riqueza histórica.

Pero hay algo que, sobre todo, me gustaría ver realizado con mayor empeño durante esta época, porque se presta especialmente para ello. Me refiero a la práctica de deportes para la juventud, para esa muchachada que no tiene que concurrir al mundo académico y que podría hacer mucho por cultivar un cuerpo sano. Me gustaría ver todas las canchas y gimnasios deportivos del país ocupados mañana, tarde y noche con decenas de jóvenes enfrascados en competencias deportivas que los mantengan entretenidos y ocupados, concentrados en participar en buena lid, con orden y disciplina. Les incumbe a los dirigentes deportistas, privados y oficiales, promover estas actividades, organizar ligas y competencias en cada barrio, en cada corregimiento y en cada distrito. Y donde no existan canchas formales, no es para nada difícil encontrar un campo abierto y, sin grandes exigencias económicas, ubicar tres palos a cada extremo de la cancha improvisada, procurar un árbitro y conseguir un par de balones para que se comiencen a formar nuestros Messis y Ronaldos. ¿Por qué no aspirar tan alto? Solo se necesitan dirigentes deportivos con vocación a todos los niveles, desde el barrio hasta los más encumbrados, que reciban un mínimo de apoyo de las autoridades oficiales para organizar y dirigir estas actividades con firmeza y constancia.

Pero la época también puede tener sus sinsabores: los ahogados en las playas y ríos, las quemas e incendios forestales, los accidentes de tránsito por imprudencia en el manejo o el consumo de licor, los tranques vehiculares empeorados por un combustible más accesible, los excesos del carnaval. Todos podrían evitarse con suficiente prudencia, pero lamentablemente nunca faltan por el descuido e irreflexión de muchos.

Ojalá solo nos queden gratos recuerdos de este verano y el anhelo de que el próximo sea todavía mejor.

EXDIPUTADA

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