La propuesta del Tribunal Electoral elimina el voto en plancha y permite el voto cruzado en circuitos plurinominales, abriendo el debate entre partidos...
Bueno gente, llegamos al 2026. Gloria a Dios. Después de 12 meses de aprendizaje, uno no puede sino imaginar lo que este nuevo capítulo traerá. Como recomendación personal, le diría que no espere mucho de nadie que no sea usted mismo, y mucho menos de los políticos. Pudimos ver cómo, mientras cerraba el año, una importante comuna se reunía para autofelicitarse porque lo más importante que habían hecho fue subirse la dieta. Y, sí amigo lector, usted votó por esa gente.
Han sido días muy ajetreados a nivel internacional y que, en una nota personal, avivaron recuerdos en mi mente. Hace 36 años los Esteits nos invadieron. Yo era bastante joven, pero lo recuerdo con claridad. Correderas, conversaciones en clave, nada importante por los teléfonos que estaban intervenidos, y ojo con el vecino Codepadi, siempre listo para sapear a los opuestos al narco dictador.
Arriesgando una analogía, puedo decir que en Venezuela se viven tiempos similares a los que vivimos nosotros hace más de tres décadas. Para los que creen todavía que el asunto quedará zanjado con un “thank you Trump, nosotros nos encargamos ahora”, auguro algo muy diferente, basado en la experiencia propia.
El hado, siempre ávido por sorprender, nos dio la curiosa coincidencia de que al narco dictador venezolano se lo llevaran en la misma fecha que se llevaron al cobarde narco “caraepiña”. Todos son muy malitos cuando se sienten empoderados, y harto cobardes en la realidad. Esta coincidencia me anima a ver otras similitudes. Un pueblo confundido, sigue sin saber qué rumbo agarra. Que queremos a fulano o a sultana para que nos presida. Que si quién se va a hacer cargo del país. Que dónde queda la voluntad del ciudadano.
Acá pasó algo bastante parecido. Y por ello creo que la cronología será similar en Venezuela. Para empezar, deben acostumbrarse a la presencia de los del norte, por una larga temporada. La tensa calma que reina en las ciudades no es otra cosa que la prueba latente de lo volátil que es la situación. Grupos y subgrupos conspiran sobre cómo hacerse con el nuevo poder que, si bien está medio descabezado, aún no cede.
Es cierto que el golpe militar que recibieron fue menor que lo que nos tocó a nosotros, pero con 36 años de diferencia, queda claro que el desarrollo armamentista ha generado nuevos niveles quirúrgicos en ataque, y que con la misma facilidad que se llevaron al narco dictador, pueden llevarse al que les dé la gana. Así que la calma es una fachada, y muy comprensible.
Me temo que lo peor del ciudadano aflora en momentos como este. Acá, so pretexto de necesidad y libertades reprimidas, se dio el saqueo, vergonzoso recordatorio de que la ignorancia y la vanidad se atreven hasta con las balas. Y no saquearon los más pobres solamente: mucho rabiblanco participó rompiendo vidrieras y vandalizando desde joyas, combustible, hasta zapatillas y ropa. La idiosincrasia es la misma, en los penthouses y en los arrabales. “Mientras sea yo quien lo haga, está bien. Si lo hacen los demás, está mal”. Vemos porqué tenemos los políticos que tenemos.
La cábala nos indica que los números para este mes serían 36, 03, 47 y arrópese con el 01. 47 son los años de nuestra dictadura sumada con la de los venezolanos. Luego me agradecen cuando ganen en la lotería.
Sepa amigo lector, que lo último que motiva semejantes intervenciones es el interés democrático. Siempre impera el interés económico.
Mientras los pueblos latinoamericanos sigamos dando muestras de ignorancia social a la hora de elegir, la policía del mundo encontrará maneras de justificar sus acciones. Y para muchos desesperados, hambrientos y asustados, esas acciones vienen a ser una suerte de milagro que estuvieron esperando. El tema con los milagros que no vienen de Dios, es que no resultan como nosotros anhelamos, sino que resultan ser mucho más mundanos que ese ideal liberador que soñamos. En resumen, podemos vaticinar que los del norte van a colocar un gobierno administrador con gente designada por ellos, hasta que se puedan realizar votaciones. Acá sucedió así, y ese gobierno estuvo en oficina por casi 5 años. Por ahí va la cosa en Venezuela, o tal vez más ya que son un país mucho más grande que nosotros.
Muchos de los miembros actuales de la dictadura mantendrán cuotas de poder, y hasta saldrán electos en próximas elecciones, con eslóganes que resalten la democracia y los derechos humanos. El pueblo, volverá a elegir mal, y las temblorosas alianzas en contra del régimen se evaporarán, dejando la mesa servida para más demagogos, y opciones de desesperación.
Al final, el país volverá a quedar en las manos de los mismos grupos de poder de siempre, aunque disfrazados de “cambio”. Ojalá me equivoque de manera olímpica, pero me temo que los latinoamericanos somos demasiado similares. Mientras acá tenemos muchos testaferros y colaboradores de los hoy enjuiciados que aún no han tenido que rendir cuenta alguna. Tal vez, haya también más de uno preocupado por lo que vaya a cantar el narco dictador, y va a cantar. Y así nos va. ¡Dios nos guíe!