• 31/08/2025 00:00

La IA arrasará el mercado laboral y, aunque no lo creas, puede ser una buena noticia

El impacto de la IA en el mercado laboral será intenso, muy intenso. Pero no tiene por qué ser negativo

Kris Kashtanova. Artista y fotógrafa. 2022. Toda su carrera comienza a derrumbarse cuando aparecen los generadores de imágenes por IA como Midjourney. Kris enseguida se dio cuenta que una IA podía hacer en minutos lo que a ella le llevaba días. Una amenaza existencial para su profesión. El fin de los fotógrafos.

Su historia era un aperitivo de lo que miles de profesionales ya están tratando de digerir. Mires donde mires, el mensaje es el mismo: la IA viene a por nuestros trabajos. Supuestos expertos en redes sociales vaticinan un inminente futuro sin empleo humano. Pero se saltan un detalle crucial: la IA “alucina” (que es una manera muy poética de decir que se equivoca). Es un fallo fundamental que, a día de hoy, nadie sabe cómo resolver por completo.

Ante esas alucinaciones inevitables surge un argumento implacable: “mientras se equivoque menos que un humano, merece la pena”. Es una lógica empresarial difícil de rebatir con números. Pero muy discutible si nos paramos a analizar el tipo y las consecuencias de los errores de la IA comparados con los de un humano. Los errores de una IA son a veces absurdos, siempre impredecibles. Pero esa es una discusión filosófica para otro día.

Porque eso da igual. En esta sociedad “relato mata dato”. Y el relato de la IA como sustituta implacable de los trabajadores ya ha empapado los circuitos de las redes sociales. La IA ya ha empezado a absorber funciones. Quizá no trabajos enteros, aún no. Pero el proceso ha comenzado y no se detendrá.

Así que la pregunta inevitable es: ¿qué ocurrirá cuando la mayor parte de los trabajadores seamos como Kashtanova y nos demos cuenta que nuestras funciones ya no son necesarias?

Miremos atrás. Estados Unidos, años 30. La Gran Depresión. Uno de los períodos más oscuros de su historia, con uno de cada cuatro estadounidenses sin trabajo y un mercado de valores que se había desplomado, evaporando casi el 90% de su valor. Un desastre. Pero, paradójicamente, los años 30 fueron la década más productiva y con mayores avances tecnológicos de la historia de ese país. La presión extrema desató una creatividad sin precedentes.

La historia nos enseña que el estrés canaliza nuestra energía de una forma que la calma no puede. La comodidad aletarga el progreso. Las grandes innovaciones no nacen en momentos de placidez. La carrera espacial, impulsada por una intensa rivalidad geopolítica, nos llevó más allá de la Luna, nos legó tecnologías que hoy usamos a diario, desde los alimentos liofilizados hasta los materiales con memoria de forma. El desarrollo masivo de la penicilina se aceleró por la necesidad desesperada de tratar infecciones durante la Segunda Guerra Mundial. El miedo y la presión nos obligan a pensar diferente, a romper moldes.

Por eso, el impacto de la IA en el mercado laboral será intenso, muy intenso. Pero no tiene por qué ser negativo. El resultado no está escrito en piedra ni en código. Dependerá de nuestra mentalidad. ¿El estrés de ver la IA acechar nuestro trabajo nos empujará a evolucionar?

Yo no estaba en los años 30 en EE.UU. (ni en ningún sitio). Y no sé cómo era la fuerza mental entonces. Hoy se critica mucho la falta de resiliencia, la debilidad mental de las personas ante los problemas. Ha llegado el momento de desmentirlo. Estamos a tiempo de afrontar este “cisne negro”, este evento no predicho, como una rampa de lanzamiento a una nueva y mejor sociedad.

¿Y cómo terminó la historia de Kris Kashtanova? No con su profesión volviéndose obsoleta, sino con ella convirtiéndose en una pionera. En lugar de resistirse, decidió dominar la nueva herramienta. Aprendió a “conversar” con la IA y la usó como un pincel revolucionario para crear “Zarya of the Dawn”, una de las primeras novelas gráficas del mundo ilustradas con IA. En septiembre de 2022, llevó su obra a la Oficina de Derechos de Autor de EE.UU., desatando un debate legal que la situó en el centro de la conversación global sobre el futuro del arte. Se reinventó, impulsada por la presión, y emergió en un rol mucho más grande e influyente.

Como país, como comunidad, pero sobre todo como personas, tenemos la oportunidad y la obligación de afrontar la llegada de la IA al mercado laboral como una revolución que nos empuje a vivir mejor.

Tu mentalidad es la que determinará el resultado final de este evento imparable.

*El autor es director del Departamento de IA y Aprendizaje Avanzado del Instituto Liderapia
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