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La república se ensayó antes de nacer

En agosto de 1812 la plaza mayor de la ciudad de Panamá cambió de nombre y pasó a llamarse Plaza de la Constitución. Ahí se juró la carta que las Cortes habían aprobado en Cádiz ese mismo año. Faltaban nueve años para el 28 de noviembre de 1821.

En mi colegio no mencionaban Cádiz; hacían referencia a la Villa de Los Santos.

Panamá eligió diputados a las Cortes españolas en 1810 y en 1813. El primero, José Joaquín Ortiz y Gálvez, salió del Cabildo con 14 votos, llegó a Cádiz en 1811 y firmó la Constitución. Después se publicaron los decretos de libertad de imprenta y de elecciones municipales. El Cabildo pasó años disputándole el mando a la Real Audiencia.

El historiador Alfredo Castillero Calvo concluye que los liberales panameños se sentían más constitucionalistas que independentistas casi hasta el final. Entre 1808 y 1818 la plata del Alto Perú y de Nueva España cruzó el istmo rumbo a Jamaica. Según Castillero, esa prosperidad explica que la independencia de Panamá llegara después que la de otros países hispanoamericanos.

El primer paso lo dio el interior. El 10 de noviembre de 1821 la Villa de Los Santos proclamó su independencia y otros pueblos la secundaron. Dieciocho días después, en cabildo abierto, la capital declaró que Panamá se separaba de España “espontáneamente y conforme al voto general de los pueblos de su comprensión”, según el artículo primero del Acta del 28 de noviembre de 1821.

Quienes escribieron esa frase habían vivido elecciones y pleitos de Cabildo desde 1810, con seis años de absolutismo en medio, entre 1814 y 1820.

Los próceres lograron la independencia sin derramar sangre. Según el historiador Jonathan Chávez Jaramillo, de la Universidad de Panamá, las familias Arosemena y Barrientos financiaron la salida de la guarnición española, con 10 pesos al soldado que se retiraba sin arma y 25 al que lo hacía con ella. El 28 de noviembre se retiraron 60, fusil en mano.

Las grandes decisiones sobre el Canal se someten hoy al voto de todos. El artículo 325 de la Constitución exige referéndum para los tratados sobre el Canal y para un tercer juego de esclusas, y el 22 de octubre pasado se cumplieron 20 años del referéndum de la ampliación. Según el Tribunal Electoral, votó el 43.32 % de los electores y el “sí” obtuvo 705,284 de los 924,029 votos.

Ganó la mayoría de los que votaron, pero más de la mitad de los electores no acudió a las urnas.

Cuando una decisión de país se somete a consulta, el Estado debe tener una estrategia de comunicación en tiempo y forma para lograr la participación ciudadana. Es necesario compartir información sobre temas importantes, asegurándose de que llegue a todos los ciudadanos, e invitar a ser partícipes de nuestro destino de forma responsable.

El Acta de 1821 habló del voto general de los pueblos cuando votar era cosa de pocos. Hoy ese voto lo tiene cualquier ciudadano con cédula, y la información para usarlo debe llegar a todos por igual.

* El autor es empresario panameño
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