• 05/02/2026 00:00

Las cebollas también lloran por fuera y sudan por dentro

Hubiera deseado continuar con una segunda parte sobre un tema que abarcamos días atrás, pero la dinámica de los acontecimientos en el sector agropecuario, transcurren a gran velocidad, y en la mayoría de las ocasiones, nos rebasan, superando muchos eventos que ocurren al unísono y que son de importancia capital.

Es común observar a una mayoría de nuestras amas de casa, cuando realizan las faenas en la cocina y manipulan las cebollas, en ciertas ocasiones, tienen afectaciones en sus pupilas, emergiendo algunas lágrimas de los rostros, de allí que las “cebollas también lloran” y se desprende de un adagio popular, muy común entre las personas.

Igualmente utilizamos dicha expresión inicial para un artículo titulado así con las mismas características, hace años, en donde describíamos la problemática de siempre con relación a este rubro: precios, calidad, importaciones, saturación del mercado, condiciones del producto al llegar a nuestro país y otras situaciones que atraviesa el rubro. “Cuando sudan por dentro” lo explicaremos más adelante.

Pero el termino surgió sustentado en una descripción popular, y que se debía a una reacción química y que es un mecanismo de defensa de la cebolla, pues al cortarse internamente, se rompen células que liberan enzimas (alinaza) y compuestos sulfoxidos, creando propanotial-S-oxido (un gas lacrimógeno) que, al tener contacto con la humedad del ojo, va a producir acido sulfúricos, ocasionando el lagrimeo, y es el reflejo como protección ocular. ¡Vaya explicación científica a un fenómeno sencillo y popular!

En cuanto a que la cebolla “suda por dentro”, la utilizo un reportero del agro que hace sesudos análisis acerca del sector y se refería a que la “cebolla importada sufre la ruptura de la cadena de frío cuando se abre el contenedor, pues viaja semanas dentro de contenedores refrigerados a temperaturas controladas y al llegar al puerto, la unidad se apaga y se abren las puertas. Casi al instante la cebolla atraviesa de un ambiente frío y estable a uno caliente y altamente húmedo”.

Continua el Reportero del Agro: “Ese choque térmico provoca que la humedad del aire se condense dentro del bulbo, entre sus capas internas, conocidas técnicamente como catáfilas. Es decir, la cebolla comienza a sudar por dentro, aunque por fuera se vea sana”. Realiza una interesante investigación del recorrido de la cebolla hasta llegar a nuestro país, pero ya, desde un inicio, comienza a ocurrir un proceso de descomposición, pues existe un microambiente húmedo ideal para el desarrollo de hongos, mohos y micotoxinas. O sea que la pudrición comienza desde adentro hacia afuera.

Abunda en detalles técnicos, operativos, manejo y lo que implica las consecuencias reales hacia el ultimo destinatario del circuito que es el consumidor nacional, o la población panameña.

Lo expresado que involucra a la cebolla importada, sus márgenes de utilidad y rentabilidad en un ambiente tropical húmedo, pues la experiencia indica que en condiciones optimas puede conservarse hasta 120 días. Luego de la ruptura de la cadena de frío, la vida útil puede caer o disminuir hasta 75 días o menos. El deterioro no es tan marcado en esos días sino posteriormente. Agregado a esto, se menciona la situación que hubo, con el paro promovido por los comerciantes de cebolla para la utilización de las instalaciones de Merca Panamá y el deposito de los mismos. Pero solamente se puede colocar cebolla importada, en las instalaciones, cuando exista desabastecimiento nacional comprobado, en ese lugar.

De la misma forma, los productores de tierras altas se encuentran en plena producción y en las provincias de Herrera y los Santos van a iniciar próximamente la cosecha en el área. Luego la producción de Coclé en abril y mayo. Hay que mencionar que el TPC entre Panamá y Estados Unidos establece un contingente arancelario de 22,300 Q.Q. bajo el principio de “primero llegado primero servido”.

Lo que sí es cierto es que la cebolla nacional es mucho mejor que la cebolla importada, por las explicaciones y otras más, arriba detalladas. Existen parámetros técnicos que cumplir, procedimientos nacionales que son necesarios e impostergables, en donde hay que velar por el fiel cumplimiento de las leyes, garantizar precios justos y razonables al productor y por supuesto a los consumidores.

Todos los años se repite la misma historia: importadores inescrupulosos, aquellos eternos y sempiternos “juegan vivos”, esos controles muchas veces son ignorados, “marean” a productores y la estructura legal, quienes son siempre eslabones más frágiles del engranaje y más expuestos desde el inicio por las vicisitudes de campo hasta la cosecha, precios y distribución accesible del producto.

Ojalá la sociedad panameña, comprenda en su real y justa magnitud, el papel que desempeñan los productores, en cualquier rubro que se siembra en el país. Independientemente de la concepción y estructura económica deformada que tiene el capital.

Advertimos a tiempo, distintos cantos de sirena, en torno al uso del etanol y la ampliación de la superficie de siembra con la caña de azúcar y la aprobación de la Ley en la Asamblea Nacional sobre bioetanol.

Las “cebollas seguirán llorando afuera” y “sudando por dentro”. Eliminar distorsiones, hacer justicia.

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