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- 21/06/2011 02:00
Una unidad demasiado lejos
La historia nos regala innumerables ejemplos de poderosos, invencibles, venidos a menos, derrotados en el tiempo. Los imperios romano, español, inglés, todos sucumbieron, la otrora poderosa URSS se desvaneció, Goliat derrotado por David, la Armada Invencible hundida. Los grandes y poderosos partidos políticos también han corrido la misma suerte, el PRI de México, el Kuomintang de Taiwán, COPEI y ADECO de Venezuela, APRA de Perú, entre tantos. Sin embargo, pareciera que el hombre, en especial los políticos, no aprenden la lección.
El PRD, el partido más grande de la historia de Panamá, continua deambulando por el escenario político sin lograr consolidar su unidad, unidad indispensable para lograr una verdadera opción de triunfo en las próximas elecciones. Pero, lejos de intentar siquiera unirse las fuerzas, continúan los esfuerzos por dividirlas. Heridas de ayer, que hoy no deberían tener mayor importancia, se mantienen abiertas y el electorado prevé una repetición de lo ocurrido en el 2009. En un país donde el triunfo depende del voto independiente, la proyección que haga el partido fuera de sus miembros es de vital importancia para una victoria electoral.
No dudo que en gran medida lo ocurrido en el 2009 se debió a las injerencias de los directivos del partido en la propia primaria, donde solo se logró que se dudara de la transparencia de la misma y donde el manejo desde candidaturas hasta organización electoral estuvo afectado. Sin embargo, si bien se desea una primaria democrática y transparente, no podemos caer en el abuso de las candidaturas producto de un protagonismo sin liderazgo. Hoy, más de quince anuncian su interés por ser candidatos a presidente de la República, de los cuales más de 10 no saldrían ni en una primaria para representantes de su propio corregimiento: Pero, ¿qué buscan? Darse a conocer y posteriormente buscar un nombramiento importante en el gobierno con la sola credencial de que ‘aspiraba’ a la Presidencia. Si se tuviese una regla que quien corre para la primaria y no llega segundo no ocupara ningún puesto en el gobierno entrante, estoy seguro de que muchos menos aspirarían y tendríamos una mayor unidad.
Luego está la división del discurso. El panameño está totalmente confundido frente al proyecto, si lo hay, PRD. En cada tema nacional aparecen 14 personas en la televisión y programas de comentarios con posiciones encontradas, todos hablan como perredistas, todos como torrijistas, pero, ¿y la posición del partido cuál es? Muy reciente, mientras en un canal una mañana un aspirante decía que debíamos ir con candidato propio a la Asamblea, en otro canal otro apoyaba la unión con el panameñismo y en radio un tercero aducía las ventajas de unirse a la candidatura oficial. Flaco favor a un partido que lo que tiene que presentar es unidad, por lejos que esté.
Hoy, con una unidad cada ves más lejana, los distintos aspirantes empiezan a destruir a sus adversarios internos, no a sus verdaderos contrarios. Las alianzas que buscan aspirantes no nacen de un proyecto de gobierno, sino de un adversario interno común. Mientras tanto, el pueblo espera conocer el proyecto país del PRD, su política de seguridad, de costo de vida, de desarrollo agropecuario, de salud y reforma educativa. Los aspirantes son simples contestatarios coyunturales desprestigiados por la demagogia: cuando hay alza de combustible todos hablan de combustible, si la noticia es de seguridad, todos hablan de seguridad, si el tema es canasta básica, a correr a hablar de canasta básica. Pero, ¿qué proyecto han presentado?, ¿qué plan nacional han esbozado?, ¿qué ley han propuesto crear?
La popularidad del presidente se debe al PRD, al pobre trabajo hecho en oposición, a la falta de opciones presentadas al electorado frente a los proyectos oficiales. El partido necesita urgentemente varias medidas: que solo se mantengan en la carrera presidencial los que tienen opción real, que se prepare ya el proyecto que presentará el partido al electorado, que debe ser el discurso de los aspirantes, el tener vocería oficial del partido, evitando contradicciones y si algún otro miembro da opiniones que sea a titulo personal, crear un grupo asesor al CEN actual abierto a interesados, incluyendo a los aspirantes a cargos que renuncien a su aspiración. Solo con un partido unido se podrá enfrentar la próxima campaña, dejando atrás heridas de ayer.
*INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.