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Las ceremonias de toma de posesión de nuevas juntas directivas suelen pasar inadvertidas para buena parte de la ciudadanía. Sin embargo, detrás de estos actos protocolarios hay un mensaje de enorme trascendencia para el país.
La reciente elección de Alberto López Tom, como presidente de Apede, y la toma de posesión de Nissin Antebi, al frente de la Cámara de Comercio de Usuarios de la Zona Libre de Colón, representan mucho más que un relevo de liderazgo: simbolizan la continuidad de instituciones que, durante décadas, han contribuido a moldear el desarrollo económico, social e institucional de Panamá.
Las democracias sólidas no descansan únicamente sobre gobiernos fuertes. También requieren una sociedad civil organizada, capaz de generar propuestas, vigilar la gestión pública, defender intereses legítimos y construir consensos. En ese escenario, los gremios empresariales, profesionales y cívicos cumplen un papel insustituible.
Panamá ha tenido la fortuna de contar con organizaciones que han trascendido la defensa de los intereses particulares para convertirse en verdaderos actores del desarrollo nacional. La Apede, la Cámara de Comercio, la Asociación de Usuarios de la Zona Libre de Colón, los colegios profesionales, las asociaciones de productores y tantos otros gremios han impulsado reformas legales, promovido la transparencia, defendido la institucionalidad y contribuido a generar un clima favorable para la inversión y la creación de empleo.
La fortaleza de un país no depende únicamente de la capacidad de su Estado, sino también de la calidad de sus organizaciones intermedias. Allí donde existen gremios fuertes, existen espacios para el diálogo técnico, la construcción de políticas públicas y la búsqueda de soluciones que trascienden los ciclos políticos.
Los gremios también representan un importante reservorio de liderazgo. Muchos de los dirigentes que hoy ocupan posiciones relevantes en la vida pública iniciaron su formación precisamente participando en asociaciones empresariales, profesionales o cívicas. Estos espacios enseñan algo que resulta cada vez más escaso: la capacidad de debatir, construir consensos y trabajar por objetivos comunes sin depender de intereses electorales.
En una época marcada por la polarización y la inmediatez de las redes sociales, los gremios ofrecen algo invaluable: continuidad. Mientras los gobiernos cambian cada cinco años, las organizaciones gremiales mantienen una memoria institucional que permite dar seguimiento a proyectos de largo plazo, defender políticas de Estado y preservar una visión estratégica del país.
Para Colón, esta realidad adquiere una dimensión aún mayor. La Zona Libre continúa siendo uno de los principales motores económicos de Panamá y su asociación de usuarios representa una voz fundamental para mantener la competitividad del régimen franco más importante de América. Del mismo modo, la Cámara de Comercio y los distintos gremios colonenses tienen la responsabilidad de convertirse en aliados permanentes del desarrollo provincial, promoviendo inversiones, fortaleciendo el emprendimiento y generando oportunidades para miles de familias.
No obstante, el verdadero valor de un gremio no se mide únicamente por la defensa de los intereses de sus miembros. Su grandeza radica en su capacidad para pensar en el país antes que en el sector; en proponer soluciones antes que señalar culpables; en tender puentes donde otros levantan barreras.
Enfrentamos la difícil tarea de recuperar la confianza ciudadana, atraer nuevas inversiones, generar empleos de calidad, mejorar la educación, fortalecer la institucionalidad y reducir las desigualdades territoriales. Ninguno de estos objetivos podrá alcanzarse exclusivamente desde el Estado o desde la empresa privada. Requieren una alianza permanente entre gobierno, sector productivo, academia y sociedad civil organizada.
Por ello, cada nueva toma de posesión en un gremio constituye una oportunidad para renovar compromisos y asumir responsabilidades. No se trata únicamente de administrar una organización; se trata de ejercer un liderazgo con visión de país.
Hoy, al felicitar a quienes asumen estas responsabilidades, corresponde recordar que el liderazgo gremial no es un privilegio, sino un servicio. Porque cuando los gremios son fuertes, independientes y comprometidos con el interés nacional, gana el país.
Si la meta no te asusta, estas soñando muy pequeño