• 06/12/2011 01:00

Madres irrompibles

La fecha es propicia para homenajear a esas mujeres especiales que hacen la vida del resto de los mortales más placentera, a las madres ...

La fecha es propicia para homenajear a esas mujeres especiales que hacen la vida del resto de los mortales más placentera, a las madres irrompibles, que con su fortaleza, convicciones y amor han forjado la existencia tantos hombres fuertes.

Sí, a ustedes madres irrompibles que se levantan cada día en la madrugada, a vender empanadas, periódicos, y otras chucherías, luego de haberse trasnochado enseñándoles las tablas de multiplicar, las complicadas vocales y el secreto de vivir una vida digna a sus hijos a la mirada del resto de los seres humanos y de Dios.

Madres irrompibles que renuncian a su único y último bocado para darlo a sus hijos, que transportan en cada lágrima un pedazo del corazón, que, a pesar de ser frágiles, sobrellevan las dificultades, cargas y tristezas de sus hijos con alegría y gozo.

Madres irrompibles que sonríen cuando la tormenta arrecia, cuando la lluvia es intensa, que elevan alabanza y oración a Dios, por la felicidad de sus hijos y que luchan como una leona herida cuando sus pequeños están asustados, ya sea por la caída de su primer diente o por el impacto de un terremoto.

Madres irrompibles que aman incondicionalmente, que lustran zapatos, que construyen puentes, que prolongan la vida con el uso de la medicina, que enseñan a sus hijos a creer que con la fe en Dios todo es posible, y que tiene un don especial para sanar cualquier corazón herido, sólo con un beso.

Madres irrompibles, esas que Dios ha creado en todos los tamaños, colores y formas, que hacen que el mundo gire y que convierten cada instante de la vida en algo eterno, que son capaces de recorrer miles de kilómetros a pie para regalarle a un hijo, un te amo.

Madres irrompibles, mujeres sin horarios, esas que trabajan y aman 365 días al año, 7 días a la semana, 24 horas al día y que por su amor incondicional nunca reclaman días libres ni vacaciones.

Madres irrompibles que se desvelan con las fiebres, con la llegada tardía, con la tristeza, que se desprenden de sus sueños, pero que dan cariño, dedicación, amor y conocimiento a sus hijos de forma gratuita.

Mujeres especiales, que cual ángeles hacen la vida de los mortales, más maravillosa, que durante la infancia y la adolescencia llenan la vida de esperanza de sus hijos, con un abrigador abrazo.

‘Mujer virtuosa quien la hallará, porque su estima sobrepasa a la de las piedras preciosas, se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada, y su marido también la alaba, muchas mujeres hicieron el bien, más tu sobrepasas a todas’. (Proverbios 31:10-28).

PERIODISTA

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