El alcalde colonense denunció que una mayoría del Consejo municipal echó abajo estructuras de desarrollo humano
- 01/12/2025 00:00
Más allá del Cobre de Donoso ¿inversión o sacrificio?
Donoso, en la provincia de Colón, es sinónimo de cobre. La mina Cobre Panamá, con una producción que rondaba las 400,000 toneladas de cobre en 2022, cuyo valor actual es de 4.95 USD/Lb ha centrado el debate nacional en su potencial económico. Sin embargo, este distrito alberga una riqueza más profunda y estratégica: su biodiversidad, un laboratorio natural cuyo valor ecológico y científico puede presentar una oportunidad de desarrollo económico más resiliente y diversificado.
La narrativa oficial celebra la posible reactivación minera por su impacto en indicadores macroeconómicos, como el repunte de los bonos soberanos. Sin embargo, esta visión pasa por alto los costos ocultos. Estudios globales, como la Dasgupta Review de 2021, enfatizan que la degradación del capital natural erosiona la base misma de las economías. En Donoso, la minería a cielo abierto ha significado la fragmentación de ecosistemas claves dentro del Corredor Biológico Mesoamericano. El futuro costo de restaurar estas áreas podría superar con creces los beneficios económicos inmediatos, tal como advierten modelos de la economía ambiental. La pregunta crítica que nace de este escenario es: ¿Por qué apostar por un recurso finito que se agota, cuando podemos invertir en uno que se regenera y multiplica?
La riqueza biológica de Donoso es su propia mina de oro verde. Estudios en la zona registran al menos 126 especies de peces, 46 de anfibios y 47 de reptiles, muchas endémicas, en un corredor biológico clave. Es a su vez refugio de especies emblemáticas y amenazadas, como el águila harpía, la guacamaya verde y el jaguar. Esta biodiversidad no es solo un catálogo de especies; es un banco de soluciones genéticas y químicas que ha evolucionado durante milenios como parte del Corredor Biológico Mesoamericano, que además sustenta servicios ecosistémicos clave como la regulación hídrica y la captura de carbono.
El cierre de la mina representa una oportunidad única para la ciencia y la economía mediante la bioprospección: la búsqueda de compuestos útiles en la naturaleza. Una rana podría producir un péptido antimicrobial; una orquídea, un analgésico; un hongo, enzimas industriales. Un caso emblemático mundial es el Taxol, quimioterapéutico extraído de un árbol, según Coherent Market Insight, el mercado global le valoró en $7.15 mil millones en 2025. Un solo ejemplar, antes sin valor comercial, contenía un tratamiento cuyo valor supera en órdenes de magnitud el de su madera. Este “dividendo molecular” de la biodiversidad es un activo perpetuo que la minería no puede ofrecer y que, de destruirse, se pierde para siempre.
La defensa de este patrimonio natural se ha convertido en una causa ciudadana, se exige un cierre seguro y definitivo. El gobierno de Panamá ha trazado un camino claro hacia la conservación con iniciativas como el Pacto por la Naturaleza. Donoso es la prueba de fuego para que estos compromisos trasciendan el papel. Este territorio debe ser el lugar donde el pacto se convierta en acción, no como un sacrificio sino como la elección más coherente hacia la sostenibilidad.