• 07/12/2015 01:01

La preocupación por la memoria

De allí la importancia de la inclusión este año de las grabaciones deÉdouard-Léon Scott de Martinville

Este año la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura) celebra 23 años del establecimiento del Programa Memoria del Mundo (Memory of the World), lanzado en 1992 con la intención de ‘... preservar y permitir el acceso al patrimonio documental albergado en bibliotecas, archivos y museos como símbolo de la ‘memoria' de la humanidad'.

En una reunión celebrada a inicios de octubre pasado en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, el Comité Consultivo Internacional de la Unesco Memoria del Programa Mundial inscribió 47 nuevos nombramientos en Registro Mundial Internacional, llevándolo a un total de 348 documentos y colecciones de documentos, procedentes de todos los continentes.

Llama la atención entre las nuevas incorporaciones 50 grabaciones sonoras y manuscritos relacionados que componen las primeras grabaciones: ‘Únicas e insustituibles vocalizaciones humanas capturados desde el aire por una máquina en un medio permanente'. ‘Estas grabaciones (que) preceden cualquier otra registrada', fueron hechas por el francés Édouard-Léon Scott de Martinville; quien, según la documentación presentada por la Association for Recorded Sound Collections en el 2014 a la Unesco, inventó la grabación de sonido cuando se dispuso que ‘una máquina haría para el oído lo que la cámara hizo por el ojo'.

En Vancouver, Canadá, en septiembre de 2012, se llevó a cabo la conferencia internacional sobre ‘La Memoria del Mundo en la era digital: digitalización y preservación', con el objetivo de ‘analizar las principales cuestiones que afectan la conservación del patrimonio documental digital, a fin de desarrollar estrategias que contribuyan a una mayor protección de los recursos digitales y ayudar a definir una metodología de implementación que sea adecuada, en particular, para los países en desarrollo' y para su ‘acceso permanente'.

En ese marco, se ventilaron preocupaciones sobre lo que representa en este siglo XXI el reto de la preservación del legado documental de la humanidad en su forma digital. Temas como la Construcción de un Marco Legal para la preservación a largo plazo de los contenidos digitales; Modelos Económicos para la preservación y archivo digitales; o la Preservación de Correos Electrónicos (‘Emails') a largo plazo (en donde se supone que el intercambio comunicativo entre personas a través de este medio puede contener información valiosa de toda índole: científica, cultural, de negocios, financieros, educativos y hasta criminales) fueron discutidos.

El Dr. E. Borglund de la Universidad de Mid Sweden expuso su teoría sobre ‘Los retos para capturar el legado híbrido' (Challanges to Capture the Hybrid Heritage), en donde se plantea que, precisamente en este tiempo, el ser humano actúa y funciona en razón de la tecnología (el celular o el computador portátil). Por ejemplo, un criminal que planifica una actividad delictiva, lo más probable es que se asista de la comunicación celular para alguna notificación relacionada. Igual para, el intercambio de información en casos de referencia médica para salvar vidas. ¿Cómo capturamos y preservamos la parte digital de esas intervenciones a la par de la intervención meramente humana? Ocurrencias que Borglund define como ‘hecho híbrido': donde situaciones sociales o comunicaciones son completadas porque (y cuando) ‘la persona y el artefacto de información son vistos como una', cada vez más con los jóvenes.

Pero independientemente de eso, en todas estas discusiones de salvar y preservar el legado digital (‘bits and bytes', dijo), Borglund dejó para la reflexión la pregunta: ¿cómo capturamos para la posteridad la conducta humana? Ningún legado humano (tecnológico en este caso) podrá ser comprendido enteramente, si no se enmarca dentro del contexto en que se construyó; sin saber la conducta de nobleza, sin conclusiones claras ante un reto histórico que supone los acontecimientos cotidianos que nos afectan.

Ya muchas voces se levantan casi a diario para denunciar la falta de visión y de interés en estos temas, pero si nos pensamos tan especiales, tan transcendentales en los temas que tienen que ver con el desarrollo y modernización de nuestro entorno por nuestra particular posición geográfica, más vale reconsideremos la manera en que preservamos nuestra historia. De allí que el Estado debe procurar mejores programas de documentación. Recursos adecuados para preservar y proteger el legado histórico: nuestro pensamiento, nuestra imagen, nuestra voz y nuestra conducta retratada en cada capítulo (noble, oportunista o perversa).

De allí la importancia de la inclusión este año de las grabaciones deÉdouard-Léon Scott de Martinville.

COMUNICADOR SOCIAL

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