• 20/03/2011 01:00

El fantasma de la minería

A raíz de las protestas por parte de la etnia Ngäbe Buglé en busca de la derogación del proyecto de Ley No. 313, que regulaba la explota...

A raíz de las protestas por parte de la etnia Ngäbe Buglé en busca de la derogación del proyecto de Ley No. 313, que regulaba la explotación minera y castigaba los beneficios económicos aumentando las regalías a favor del país, se desató el fantasma de la minería que recorre el país, asustando a cuanto iluso se pase por delante.

El presidente de la República, Ricardo Martinelli, le quitó la espoleta a este detonante satanizado por los ambientalistas nacionales e internacionales, quienes no discriminan ni ponen los puntos sobre las íes responsablemente en torno al tema, sino que envuelven en un solo paquete todo, proscribiendo la actividad, generalizando y satanizando a quien se atreva a insinuar que cavará un pozo.

Hay una Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) responsable, que la enorme tarea de vigilar, conservar y proyectar el medio ambiente en el país; hay que dejar que las autoridades hagan su trabajo, que los especialistas se empleen a fondo y determinen lo bueno o lo malo de las actividades relacionadas con la minería.

Un ejemplo de ello es una polémica que se ha desatado en las provincias de Herrera y Los Santos con la confusión inocente o a propósito de gente interesada en mantener enervada a la población nacional y para ello utilizan el fantasma de la minería.

Sucede que la empresa Aurum Explotación Inc. solicita, como debe ser, los permisos a la ANAM, para explorar el proyecto minero La Pitaloza, ubicado Herrera y Los Santos.

Fue rechazado en principio por falta de información, pero la empresa pidió una reconsideración. Posteriormente solo recibió autorización de exploración de minerales metálicos y no de explotación o extracción en cinco pozos, con un área de impacto de 25 metros cuadrados para cada uno. Cabe destacar que el término exploración se refiere únicamente al reconocimiento superficial del suelo y el muestreo de las rocas, lo que permite definir la presencia de minerales útiles.

Pero sucede que hemos demonizado la actividad y hasta el manejo del lenguaje confundimos cuando vemos el fantasma de la minería. La ANAM surtió su labor, concediendo un permiso de explorar, investigar, sondear, escarbar, reconocer, inspeccionar, examinar. No de explotación o extracción. Espantemos los fantasmas de una buena vez.

*PERIODISTA.

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