Las afectaciones, provocadas por lluvias inusuales y fuertes vientos que impactaron principalmente el norte y el centro del país, han dejado daños considerables...
- 30/04/2012 02:00
¡Mira lo que hice en mis vacaciones!
P anamá es noticia como destino turístico por sus paradisiacas islas, por la rumba-party de los carnavales de la city, por el reciente escándalo del helicóptero con de interiores Hermes, por las amenazas del y probable desalojo de habitantes de la comunidad de Pixvae en Bahía Honda y tal vez por los soiré en los patios del MOMA en Nueva York para recrear los increíbles paisajes de Azuero y los deliciosos patacones reseñados por Edwina Von Gal.
En la escena John Pigozzi, millonario ítalo-francés, quien abanica sin desparpajo alguno los derechos de tierra sobre Isla Canales y amenaza en complicidad de las autoridades a miembros de la comunidad. Comparte protagonismo en cartelera —y no del Festival Internacional de Cine de Panamá— Walter Lavitola desde Italia y más cerca, Martha Stewart.
El primero bajo la lupa por la cercana y cuestionada relación con el Ejecutivo, la segunda es una conocida empresaria de origen norteamericana, quien ha formado un imperio con su negocio de estilo de vida y cocina; personaje juzgado y condenado por conspiración, falso testimonio y obstrucción de la justicia; delitos que la mandaron a prisión en el 2004. Es ella, quien inspirada en el marco natural de Bahía Honda, habla de la hospitalidad de sus anfitriones y pone una nota ligera sobre nuestras playas, paisajes y recursos culturales.
Mientras el sol brillaba en las costas de Veraguas durante las fiestas de año nuevo, la violación de derechos no encontró espacio en la bitácora de Martha, cuyos comentarios y fotografías describió paso a paso la fiesta que Johnny ofreció en ocasión de su cumpleaños número sesenta. Para los curiosos como yo, la reseña de la bitácora de Marta está disponible online en http://www.themarthablog.com/2012/01/see-what-i-did-on-the-last-part-of-my-vacation.html.
Allí podrán encontrar imágenes de la antigua Isla Canales, hoy Simca, de sus habitantes de fauna silvestre entre otras amenidades. Las que más me impresionaron fueron las imágenes de milenarios metates y artefactos precolombinos, descritos por ella misma como ‘just few ancient stone kitchen tools unearthed in site’.
Las fotos del blog muestran sonriente a Katherine Zeta Jhones —en tremendo yate— bajo la cálida, lujosa, ostentosa y divertida hospitalidad de su Pigozzi.
La noticia Bahía Honda compite en el rating de los escándalos en la titulación de costas e islas; se suma Juan Hombrón, Santa Clara y San Carlos, esta última que dará de que hablar en un futuro cercano. El anuncio del cierre del mercado de Farallón es otra nota discordante —en donde los pescadores se ocupan en defender sus playas— desviando la tarea de venta y comercialización de los productos del mar. En todos los casos las autoridades de gobierno se encuentran en el escenario —brillan en cartelera ministros, gobernadores y corregidores—, quienes, definitivamente, tienen algo que decir y hacer en el negociado de tierras, helicópteros, cárceles, así como en el tráfico y especulación de madera de cocobolo en Darién y cedro amargo en Azuero, eventos todos que son reportados en medios de comunicación.
En el apetecido Casco Viejo se vislumbran conflictos por el desalojo de familias de viejos caserones y el anuncio oficial de expropiaciones de edificios en ruinas por parte del Estado. Algún empresario inmobiliario habrá olfateado la oportunidad de hacerse varios millones lucrando con el patrimonio cultural.
Lo común entre la propiedad de los recursos insulares, los recursos naturales y culturales es la falta de transparencia, la cual se pierde por la opacidad de los procesos y la falta de institucionalidad. Lo usual viene siendo lanzar una cortina de humo frente a un evento para disolver o distraer la atención de otro conflicto. La tónica imperante en estos tiempos es el conflicto de interés entre los capitales inversores, las autoridades administrativas, las regulaciones y los derechos posesorios sobre la propiedad.
Ante la danza de millones somos espectadores de un proceso de descomposición moral e institucional con visos de corrupción, alejado de legítimos intereses de equidad y sostenibilidad social y ambiental.
El patrimonio insular, natural y cultural de Panamá está siendo arrebatado —dizque en legítima venta—, bajo el amparo de las instituciones y ante la puja y repuja de los apetitos desmedidos de inversionistas —de dudosa reputación—, a quienes solo importa el interés particular, menos la institucionalidad, los derechos nacionales y lejos de los ciudadanos.
HUBERT HUMPHREY FELLOWSHIP