¿Neutralidad o actitud avestruz? A propósito de la neutralidad universitaria

En el mundo de las entelequias, el concepto de neutralidad hace referencia a no tomar partido entre dos o más posiciones contrapuestas. En el mundo de lo concreto, esto es relativo y se restringe a ciertos aspectos en particular, en donde siempre se hace presente un determinado principio ético, de lo contrario, la neutralidad no sería otra cosa que una hipócrita postura en favor de una de las partes, generalmente la de mayor poder.

Frente a realidades de conflictos bélicos, la neutralidad tiene que ver con delimitar espacios o territorios neutrales. Y aquí se hace presente la ética que da lugar a esta aplicación de neutralidad: el principio de preservación de la vida con el fin de permitir a los equipos médicos desarrollar sus actividades humanitarias en un espacio protegido del ataque.

En guerras generadas por superpotencias (como la de Israel-EUA VS China-Rusia, en Medio Oriente), los gobernantes del Estado panameño han comprometido peligrosamente al país con un bando, con lo cual nos expone a ser blanco de cualquier represalia. Con esto, se incumple incluso con el mismo tratado de Neutralidad firmado simultáneamente con los tratados Torrijos-Carter. Dicho tratado impone este carácter en las operaciones del Canal y lo extiende a todo el país. Las autoridades afirman que el Canal de Panamá es “neutral”, pero resulta tamaña hipocresía por cuanto los gobernantes, al alinear al Estado con una de las potencias en conflicto, expone a la ACP, a la marina mercante de bandera panameña o a otra actividad similar, a ataques económicos de parte de la potencia contraria.

En este caso, la neutralidad o es de todo el país o no habrá real neutralidad. O ¿A que creen que obedece el viaje a Grecia del señor Mulino? Aunque lo disfrace, lo debe a problemas que están resultando del alineamiento con una de las partes en conflicto (EUA), donde ya la otra (China) comienza a actuar en consecuencia.

La falsa neutralidad de la Universidad de Panamá revela posiciones indignantes, dentro del campus central y regionales. Hace poco, los jerarcas de la Colina avalaron la realización de eventos cuyo auspiciador había sido la propia embajada norteamericana. Como era de esperarse, hubo estudiantes que se presentaron para plasmar su repudio, no tanto contra los expositores, sino contra la política de apoyo de EUA al genocidio suscitado en tierras del “cercano oriente”.

Las autoridades universitarias y sus adláteres siempre responden con el argumento baladí de que en la Universidad se permite la entrada a todas las corrientes y posiciones. No es la primera vez que eventos como estos se han suscitado, gracias a Dios sin desenlaces lamentables. He aquí el típico argumento que revela la actitud del avestruz: No se compromete con ninguna posición, pero al existir una relación asimétrica de poder, termina favoreciendo a la de mayor fuerza. En esta situación, no solamente con la de mayor fuerza sino con la corresponsable de delitos de lessa humanidad.

Actuando críticamente, las autoridades deberían condicionar la realización de eventos a todas las partes. Si son auspiciados directamente por esta embajada, cabría solicitar antes explicaciones satisfactorias del atentado que uno de sus aparatos de seguridad (CIA) tenía previsto realizar donde pudieron haber resultado muertos o heridos los más de 500 universitarios que asistieron al Paraninfo a escuchar la disertación del presidente Fidel Castro. ¿O no se acuerdan del agente de la CIA el señor Posada Carriles, a quien se le frustró explotar ese recinto hace casi 26 años? Para esto, las autoridades no tienen que desdoblarse en diatribas; nuestra escuela de Relaciones Internacionales esbozaría las formas respetuosas de hacerlo.

Igual ocurre con la First Quantum, a la Universidad no le cabe otra posición que rechazar “ayudas” de quien actúa en la Ilegalidad, de acuerdo con la sentencia de la Corte suprema de Justicia panameña (CSJ). Ergo, la neutralidad no tiene ninguna cabida aquí por cuanto contradice la responsabilidad ética en favor de la vida, sobre todo protegiendo el agua. Además, se hace cómplice de distorsionar lo que se enseña en nuestra facultad de Derecho sobre el valor de una sentencia en firme de nuestra CSJ.

Lo posición avestrucera también se revela en algunas autoridades universitarias regionales -por algo respaldan al candidato de la administración actual en el torneo electoral-quienes venden la entrega de equipos de aire acondicionado por la First Quantum, como ejemplo de “alianza con la empresa privada”. Bajo esta figura de falsa neutralidad, también cabría agradecerle al Chapo Guzmán, que nos equipase los laboratorios deprimentes, fortaleciendo así una “alianza con la sociedad civil”. Ambas operan ilegalmente.

Mejor sería dedicar los recursos del candidato oficialista a la rectoría a la compra de esos equipos que a sus francachelas electoreras.

Moraleja, las autoridades universitarias empecinadas con el continuismo, ignoran qué es neutralidad efectiva en favor de la vida y la dignidad humana; solo conocen la actitud avestruz. Esto hace imperativo luchar ¡JUNTOS POR EL CAMBIO!

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