• 05/11/2022 16:00

Nicomedes Santa Cruz y el aporte afropanameño

El 11 de enero de 1980 el diario peruano “La Prensa” informaba a sus lectores que el Segundo Congreso de la Cultura Negra se llevaría a cabo en Ciudad de Panamá

“Cuando con amor profundo

yo le canto a mi país

soy el hombre más feliz

que pueda haber en el mundo.

Aquel precioso segundo

que llaman inspiración

lo dedico a mi nación

cantando a mi suelo amado

Décimas de Pie forzado

al compás del socabón" (Nicomedes Santa Cruz, 1958).

El 11 de enero de 1980 el diario peruano “La Prensa” informaba a sus lectores que el Segundo Congreso de la Cultura Negra se llevaría a cabo en Ciudad de Panamá. Exactamente un mes después, el mismo periódico señalaba que el Perú estaría representado por quien sería más tarde una celebridad como decimista, folklorista y activista cultural afroperuano, Nicomedes Santa Cruz. El evento se llevó a cabo del 17 al 21 de marzo de ese año y fue organizado por la entonces Dirección Nacional de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Panamá y por el Centro de Estudios Afropanameños (CEDEAP) con el concurso financiero de la OEA y de la UNESCO.

El primer Congreso se había celebrado en Cali, Colombia, en agosto de 1977 y había congregado a doscientos delegados latinoamericanos a los que se sumaron observadores de Estados Unidos, de países africanos y europeos. Sin embargo, el evento en Panamá superó las expectativas con trescientos delegados.

Nicomedes Santa Cruz, en su intervención en el Congreso, disertó sobre la cultura afropanameño-afroperuana utilizando como fuentes las obras de Rubén Carles “220 años del período colonial en Panamá” (1969); de Narciso Garay “Tradiciones y Cantares de Panamá” (1930); de Frederick Bowser “El esclavo africano en el Perú Colonial 1524-1650” (1977); y de Emilio Hart-Terré “El esclavo negro en la sociedad indoperuana” (1961). En su ponencia, luego de un recuento histórico de la negritud de la esclavitud sobre la cual se pudieran haber forjado alianzas entre las burguesías virreinales de diversos territorios, bosquejó una trayectoria de los afrodescendientes en las huestes patriotas durante el proceso de independencia en ambos países.

El folklorista y antropólogo Cajal (2005) afirma que Nicomedes Santa Cruz fue “[…] poeta de la negritud, un poeta del pueblo dedicado a la salvaguarda de la cultura negra, al folklore y a la música de su país, aunque hay autores que van más allá al clasificarle como uno de los poetas representantes de la literatura neo-africana. Fue el único poeta peruano de raza negra que ha alcanzado renombre internacional”.

Añade además Cajal que Nicomedes Santa Cruz fue un eximio decimista en el “[…] Perú, único país en el que se cultiva el arte de la improvisación de décimas de pie forzado, acompañadas de vihuela y el compás del socabón”. El ‘socabón’ en la costa peruana es el acompañamiento musical a la décima y en Panamá se denomina así a la guitarra campesina con cuatro cuerdas. Para el investigador Botto (2016) el nombre ‘socabón’ es virreinal, se originó en Panamá y migró con los libertos hasta Lima que cultivaron el arte de la declamación.

La estadía en Panamá fue sumamente útil para Santa Cruz ya que le permitió preparar un programa radial de 18 capítulos, de una hora de duración cada uno, al que llamó “Juglares de Nuestra América”. El programa se emitía desde Radio Nacional de España y el capítulo 8 lo dedicó a “Los mejoraneros panameños”, segmento por el que fue galardonado con el IV Premio España de Radiodifusión, en 1986.

Más tarde, para Radio Exterior de España, preparó el programa “Cancionero de España y América” (1987) que constaba de catorce capítulos de treinta minutos de duración, donde trató sobre la canción popular, los orígenes de la canción española y amerindia en su tránsito hacia un cancionero de la Comunidad Hispánica de Naciones. Nuevamente Panamá ocupó un lugar particular en la trayectoria enunciada por Santa Cruz que era el autor del guión y responsable de la realización, así como de la locución; tarea, esta última, acompañado por la destacada Aurora de Andrés.

Un tema recurrente en varias de sus disertaciones en España fue el “papel del afrodescendiente en Iberoamérica” citando el caso particular de José Manuel Valdés (Lima,1767-1843) que “[…]sobresalía en su época como médico de alta ciencia, investigador, ensayista y poeta místico, su mérito científico no bastó, sin embargo, para que la Universidad Mayor de San Marcos de Lima lo acogiese en su seno. Hubo que recurrir al Rey de España para acceder a la licencia que, en su patria, el Perú, se le negaba por ser hombre de color” (Fuentes, 1867 citado por Santa Cruz, 1988). Valdés viviría un corto tiempo en Panamá y en 1822 sería condecorado con la “Orden del Sol” por el Libertador San Martín. Así como este caso, Santa Cruz citaba otros igualmente fascinantes con el propósito de visibilizar el aporte de lo que él llamaba “su gente” a la historia latinoamericana.

En el trigésimo aniversario de su luctuosa desaparición es oportuno recordar a Nicomedes Santa Cruz y lo que la cultura afropanameña aportó tanto a su formación como a su concepción holística de una comunidad afrolatinoamericana

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