• 26/08/2012 02:00

La imagen que ilustra las notas

El tema de esta semana es sobre un trabajo que va íntimamente ligado a la labor periodística, que desde mi punto de vista representa un ...

El tema de esta semana es sobre un trabajo que va íntimamente ligado a la labor periodística, que desde mi punto de vista representa un 50% de una nota informativa. Se trata de la fotografía. Es lo que le ofrece al lector la imagen que ilustra el reporte. Hay incluso quienes dicen que una fotografía vale más que mil palabras. Y no dejan de tener razón.

Igual que el trabajo de reportaría que se hace en los medios, al reportero gráfico se le exige un comportamiento ético inquebrantable, pues él aporta también en una nota.

Hay expertos que llaman ‘mediador’ al reportero gráfico. Y lo fundamentan en que la imagen no tiene existencia propia. Sostienen que en sí misma, no es más que una serie de valores expresados mediante un código de representación binario que podemos almacenar. Y a simple vista la fotografía parece solo un componente más del material editorial.

Dicho lo anterior, quiero aterrizar en un tema que me es obligatorio tratar. Esta semana llegó al buzón de la defensora una nota comentando los temas tratados en la columna y a la vez me hacía una pregunta sobre el uso de fotos en los medios.

La lectora preguntaba sobre hasta dónde una imagen puede afectar a las personas que aparecen allí. Esa inquietud me hizo acudir a mis archivos y revisar el tema y encontré que hay muchos casos en los que los lectores se sienten más afectados por la imagen, que por la información que se publica. Y que algunas veces se hace gran daño cuando se liga (visualmente) a una persona a un tema, sin que en el fondo tenga nada que ver. Me refiero a la famosa foto ‘ilustrativa’.

El uso de la fotografía ilustrativa. Se trata, pues, de una imagen que no se tomó en el lugar del hecho que se reporta, pero que se usa como si hubiese sido tomada allí. En estos casos es muy posible caer en fallas, pues hay posibilidad de ilustrar temas de forma equivocada y que aparezcan personas que nada tengan que ver con el tema.

Las horas de cierre en los medios causan mucho estrés y ante esta presión es muy fácil caer en desaciertos y en serias equivocaciones. Ejemplos: una nota sobre prostitución ilustrada con jóvenes de una universidad. Un tema sobre los incidentes en Siria ilustrado con imágenes de Beirut. Y no son exageraciones. Cosas como estas han aparecido en los medios.

Mi recomendación es que los editores y reporteros siempre se tomen cinco minutos y analicen los elementos gráficos que van a usar en sus notas. Incluso, si no hay, que se decidan por cualquier otro recurso antes de cometer un error.

El segundo tema es sobre el uso de fotos de menores de edad que se ven envueltos en hechos delictivos. Este tema ha generado mucha discusión entre autoridades judiciales y medios. El uso inadecuado de este tipo material puede hacer incluso que se cierre un proceso penal.

Una interpretación literal y sin criterio de las normas de protección de los derechos del niño es la que se encuentra detrás de prácticas como la de cubrir el rostro del niño en las noticias de televisión, para garantizar su privacidad. Si es un niño que juega, o que estudia, que come o que duerme, es fácil entender que es un despropósito cubrir su rostro. El espíritu de las normas legales es claro: cuando se trata de informaciones sobre actividades delictivas en las que el menor aparece involucrado, debe resguardarse su identidad; identificado, ese niño quedaría negativamente marcado en su futuro y se perturbaría su desarrollo personal.

Los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen.

Tercero son las fotos de las víctimas. Es duro ver en las páginas de los diarios los cuerpos mutilados y lastimados de una persona que perdió la vida. Quizás no se cae en la cuenta de que a esa persona se le victimiza doblemente, pierde la vida y es expuesto de la peor forma en el diario.

La pregunta que ha surgido en los diferentes talleres sobre ética periodística es la siguiente: si esa persona que fue atropellada por un vehículo fuese un familiar del reportero gráfico, ¿se le daría el mismo tratamiento? El fondo de esta pregunta sería: ¿cómo quieres tú que se trate en las páginas de los diarios a un familiar? La respuesta daría como resultado que sea un tratamiento en el que se respete el dolor humano.

Hace años un hecho conmovió al mundo: la caída de las torres gemelas en Nueva York y ese hecho también generó dilemas. Jim Rutemberg y Felicity Barringer entraron la noche del 11 de septiembre a diversas redacciones de televisión para preguntar sobre las opciones editoriales. ‘Empezaban a llegar imágenes horribles. Había sangre. Había cuerpos desmembrados. A pesar de que algunos periodistas querían mostrar esas imágenes, el director del canal MSNBC decidió no difundirlas. Creo que existen muchas maneras de enseñar el horror, sin caer en lo sanguinolento. ¿Hay algo más horrible y visual que un inmueble de 110 pisos cayéndose ante nuestros ojos? ‘La pregunta es: ¿se informa o se causa un dolor inútil?’, se oyó en el canal ABC.

Por su parte, Sandy Geneluls, de CBS News dijo: ‘En todo momento nos planteábamos la cuestión: ¿aportamos algo más a la historia difundiendo esa imágenes? Así hicimos públicas únicamente las imágenes por el placer de demostrar que las teníamos’.

DEFENSORA DEL LECTOR

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